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10 de noviembre de 2021

El consumo de las semillas de cereal con fungicida afecta a la reproducción de la Perdiz roja

 Elena Fernández-Vizcaíno, Manuel E. Ortiz-Santaliestra, Mario Fernández-Tizón, Rafael Mateo, Pablo R. Camarero y François Mougeot han publicado en el volumen 292 de la revista Enrironmental Pollution el artículo Bird exposure to fungicides through the consumption of treated seeds: A study of wild red-legged partridges in central Spain, que podemos traducir como "Exposición de aves a fungicidas a través del consumo de semillas tratadas: Un estudio de perdices rojas silvestres en el centro de España". La traducción del abstract es la siguiente: "Las semillas sembradas son un componente clave de la dieta de muchas aves de las tierras de cultivo debido a la escasez natural de alimentos en otoño e invierno. Debido a que estas semillas a menudo se tratan con pesticidas, su ingestión por parte de las aves puede provocar efectos tóxicos. Para la evaluación del riesgo, los datos sobre la toxicidad de las semillas tratadas deben combinarse con información sobre el riesgo de exposición de las aves silvestres y los factores que lo modulan. Caracterizamos la exposición de perdices rojas a semillas tratadas con pesticidas mediante el análisis del contenido digestivo de aves abatidas por cazadores (n = 194) en una región agrícola del centro de España. Medimos la contribución de las semillas sembradas a la dieta de las perdices y su relación con la exposición a pesticidas. Además, se evaluó la influencia de la composición del paisaje en la ingesta de semillas sembradas y pesticidas por las perdices. Durante el período pico de siembra, las semillas constituyeron la mitad (50,7%) de la biomasa fresca ingerida por las perdices, que consumieron principalmente semillas de cereales de invierno (42,3% de la biomasa). Se detectaron residuos de siete fungicidas y un insecticida (principios activos) en el 33,0% de las aves. La presencia de plaguicidas en los contenidos digestivos se relacionó con la ingestión de semillas de cereales sembradas. Además, la exposición dietética de las aves a los pesticidas estuvo modulada por las características del paisaje, siendo menor en áreas con paisajes heterogéneos, mayor mosaico de hábitats y vegetación más natural. La ingesta dietética estimada de plaguicidas resultante de nuestras observaciones de campo, en combinación con los datos experimentales sobre la toxicidad de los plaguicidas, genera preocupaciones sobre los riesgos que representan las semillas de cereales tratadas con plaguicidas para las poblaciones de aves granívoras. Nuestros resultados destacan la importancia de la composición y diversificación del paisaje agrícola, que debe considerarse como una prioridad en la política agrícola para mitigar los riesgos de plaguicidas para las aves de las tierras de cultivo a través del consumo de semillas tratadas."
Los autores concluyen: "Este estudio demuestra que las semillas de cereales de invierno son una importante fuente de alimento para las perdices rojas durante la temporada de siembra, así como una ruta probable de ingestión de pesticidas. Con base en los datos de toxicidad proporcionados por experimentos realizados con perdices rojas y el nivel de exposición a fungicidas como el tebuconazol que hemos detectado en aves silvestres, concluimos que los niveles de exposición podrían ser suficientes para causar un deterioro a largo plazo del proceso reproductivo. Este efecto potencial de los pesticidas ingeridos sobre la reproducción aviar podría explicar en parte por qué las especies de aves de las tierras de cultivo que consumen con frecuencia semillas de cereales sembradas, como la perdiz roja, la ganga ortega y la ganga ibérica, están disminuyendo a un ritmo alarmante, lo que generalmente no se observa para especies de otros tipos de hábitat. Nuestros resultados sugieren que los contextos basados ​​en la aplicación y el paisaje deben considerarse en la implementación de medidas de mitigación de riesgos para las semillas tratadas con pesticidas en las aves."

25 de marzo de 2021

Perdiz roja

La Perdiz roja (Alectoris rufa) sufre de una caza excesiva desde hace siglos que la ha llevado a su extinción en amplios territorios, incluida la práctica totalidad de Bizkaia y Gipuzkoa. En el artículo de la revista Ecosistemas "La perdiz roja (Alectoris rufa) en España: especie cinegética y amenazada" sus autores, investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos y de la Estación Experimental de Zonas Áridas, ambas dependientes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, explican que en España se cazan entre 2 y 3 millones de ejemplares anualmente y que, con el objetivo de mantener esas tasas de ejemplares cazados, se ha tomado como práctica habitual una gestión que incluye sueltas de perdices de granja que ponen en riesgo la integridad genética de la especie, ya que "ha sido artificialmente hibridada en granja con la perdiz chúkar (Alectoris chukar), para conseguir individuos más productivos", que "tienen una menor supervivencia que los individuos puros, pero son capaces de reproducirse en el campo, e incluso tienen mayor tamaño de puesta, y por tanto constituyen una serie amenaza para el mantenimiento de la integridad genética de la especie. Los híbridos de segunda generación de ambas especies son fenotípicamente iguales a una perdiz roja y sólo se pueden distinguir por medio de marcadores moleculares". Además, cuando en los cotos de caza se sueltan en pequeñas cantidades, el análisis de las estadísticas cinegéticas concluye que no aumentan las aves cazadas y, sin embargo, afectan negativamente a la productividad de las poblaciones silvestres de perdices.
En el citado artículo puede leerse que "la cría en cautividad y suelta en el campo de perdices de granja es una práctica habitual en la actualidad. Comenzó a desarrollarse en España a mediados del siglo XX al amparo del antiguo ICONA, como respuesta a la fuerte disminución poblacional de esta especie, y como técnica de refuerzo poblacional. No obstante, no fue hasta finales de los noventa cuando esta actividad alcanzó una importancia notable. Actualmente se sueltan al menos 3-4 millones de perdices de granja al año para su caza (más de las que se cazan), fomentando el desarrollo de un importante negocio alrededor de la cría, suelta y caza de aves procedentes de granja". Concluyen que "el análisis de datos históricos de bolsas de caza en España indica que la concentración parcelaria (que destruyó tantos linderos), junto a la excesiva presión cinegética de poblaciones en declive explican buena parte del colapso poblacional de la perdiz".
En el Tomo X de las Memorias de la Real Sociedad Española de Historia Natural (1914-1918) entre las páginas 459 y 508 se incluye el "Catálogo de las aves observadas en Guipúzcoa y Vizcaya", donde Julián Aldaz y Emazabel atribuye su escasez, ya hace 100 años, a la caza furtiva. Más tarde, Alfredo Noval en la revista Munibe del año 1967 publicó su "Estudio de la avifauna de Guipúzcoa", donde la da por "prácticamente desaparecida como nidificante. Algunas, que ocasionalmente se cazan o son vistas en la provincia, proceden generalmente de escapes de cautividad, actividad esta de enjaular perdices muy extendida desde hace unos años". La Perdiz roja es común en Álava. Sin embargo, según el análisis genético efectuado en el año 1992 por la Federación Española de Caza sobre 150 ejemplares cazados en Álava, el 0,92% de las perdices resultaron híbridos con perdiz chúkar. 
La distribución de la Perdiz roja se ha expandido globalmente en el período transcurrido entre la publicación del primer atlas europeo de aves reproductoras (1997) y el segundo (2020), particularmente en la zona oriental de Francia e Italia y en la occidental del Reino Unido, seguramente como consecuencia de las liberaciones realizadas con fines cinegéticos. 
Por el contrario, el número de reproductores ha sufrido una disminución moderada y generalizada, más acusada en España y Francia, debido a cambios en las tierras de cultivo donde vive principalmente, entre los que destaca la eliminación sistemática de los linderos entre parcelas durante las concentraciones parcelarias, donde abundaban las malas hierbas, que producen gran parte de las semillas de las que se alimentan los adultos, y los saltamontes, fundamentales en la dieta de los pollos. En los últimos años se ha demostrado que, además de afectar a la abundancia de su alimento, muchos de los plaguicidas utilizados en la agricultura intensiva son disruptores endocrinos que afectan a su capacidad reproductora. 
Tomé estas tres últimas fotografías y el siguiente vídeo cerca de Uzkiano, municipio de Urkabustaiz (Araba), el 1 de de febrero de 2016.