En mayo de 2009 se editó el informe Atlas de distribución de pequeños carnívoros en la comarca Cantábrico alavesa, resultado de un intenso trabajo de campo
que incluyó 530 días de fototrampeo con 7 cámaras fotográficas, financiado por el Departamento de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Álava, y en el que participamos 7 autores y 2 colaboradores. Se obtuvieron 15 registros de marta: 4 de ellos son de fototrampeo, 4 de atropello, 6 de análisis genético de excrementos y uno de observación. De los registros de fototrampeo, curiosamente, uno fue en una plantación de Pino de Monterrey. De las 4 atropelladas, 3 lo fueron cerca del pueblo de Inoso, municipio de Urkabustaiz (Araba), en el extremo norte del bosque de Altube y la restante, en Luiando, municipio de Aiara (Araba), a baja altitud y lejos de los bosques autóctonos, cerca del río Nervión.
En el capítulo dedicado a la Marta europea del Atlas y Libro Rojo de los Mamíferos Terrestres de España se
dice que la restricción en cuanto al hábitat que ocupa la marta parece más
relacionada con la competencia con la garduña y con otros carnívoros que con
sus necesidades reales. En las Islas
Baleares, donde la garduña está ausente, las martas introducidas se encuentran
adaptadas a medios más termófilos que en la Península Ibérica, e incluso con
masas forestales menos complejas de pino y matorral. Por otra parte, la garduña sólo vivía en el
Pleistoceno Superior en Oriente Medio, el Cáucaso y Moldavia, y su expansión holocena hacia el oeste alcanzaría la Península Ibérica en torno al primer milenio a. C. Los especialistas señalan la relación existente entre su expansión y la de la agricultura en Europa, siendo la única
especie alóctona llegada sin intervención humana (invasión). Sin embargo, en el
yacimiento de Cubío Redondo, Matienzo (Cantabria) se hallaron restos de garduña
de 7.000-6.000 a. C., y por lo tanto, anteriores al Neolítico. Además, todavía se
discute sobre el momento en que esta especie penetró en Europa desde Asia. Según nuestro amigo paleontólogo Pedro Castaños Ugarte, se
necesitan más datos para poder resolver esta cuestión que no será fácil, ya que
hay un problema previo no resuelto aún: la distinción entre marta y garduña a
partir de restos esqueléticos.
Nuestro amigo
Aritz Ruiz González en el año 2011 leyó su Tesis Doctoral Phylogeography and non-invasive landscape genetics of the European pine marten (Martes martes L. 1758): Insights into ancient and contemporany processes shaping genetic variation. En ella se incluye este mapa de distribución de la marta europea (círculos verdes) y la
garduña (círculos rojos), identificadas mediante el método PCR-RFLP a partir de
670 muestras fecales y 183 muestras de tejidos. Se puede ver cómo los registros de marta se concentran en los hayedos de Sierra Sálvada: Monte Santiago, Orduña y Puerto Angulo, principalmente. En estos hayedos de montaña la garduña está prácticamente ausente. Por el contrario, en los valles de Aiara, Orduña y Arrastaria la garduña sustituye casi completamente a la marta europea. También se aprecia que hay registros de marta
repartidos por todo este amplio territorio, si bien es cierto que son
especialmente abundantes en los hayedos de Sierra Sálvada y Macizo de Gorbeia.



