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10 de mayo de 2019

Bucardo y Cabra montés en Bizkaia hace 11.000 años

Los autores del artículo "Unraveling the genetic history of the Europan wild goats", publicado en el volumen 185 de la revista Quaternary Science Reviews, analizan el parecido genético entre las especies del género Capra en Europa. Comparan el genoma actual con el antiguo recogido en varios yacimientos paleontológicos. La traducción de su resumen es el siguiente: "La historia de la población de la cabra montés ibérica y el íbice alpino ha estado estrechamente relacionada con la de los humanos desde el Paleolítico. Los estudios moleculares y paleontológicos actuales difieren sustancialmente en el origen filogenético de las cabras salvajes europeas, posiblemente debido a la pérdida de variación genética a lo largo del tiempo. Investigamos la relación filogenética entre el íbice alpino (Capra ibex) y la cabra montés ibérica (Capra pyrenaica), incluyendo diferentes subespecies de cabra montés ibérica mediante la aplicación de técnicas de ADN antiguo combinadas con tecnologías de Secuenciación de Nueva Generación. Analizamos el gen del citocromo b del genoma mitocondrial en 33 cabras salvajes europeas antiguas y modernas de España y Francia, junto con la información genética publicada disponible de las cabras salvajes modernas. Este trabajo descubre por primera vez la información genética antigua de la cabra montés ibérica y el íbice alpino, que abarca un rango de tiempo desde aproximadamente 40.000 años hasta el presente. Nuestros resultados sugieren la continuidad genética entre las poblaciones antiguas y modernas e indican un origen monofilético del íbice alpino y la cabra montés ibérica en comparación con otras especies de Capra. La monofilia de ambas especies está de acuerdo con otros estudios moleculares basados ​​únicamente en poblaciones modernas, por lo tanto, apoya la migración de una sola población de cabras salvajes a Europa occidental seguida de una posible especiación alopátrica. Observamos tres grandes clados de cabras salvajes en Europa occidental: Capra ibex, Capra pyrenaica pyrenaica y el grupo que contiene las subespecies Capra pyrenaica hispanica y Capra pyrenaica victoriae. Esta estructura genética reconoce la peculiaridad del bucardo (C. p. pyrenaica) del resto de cabras salvajes ibéricas y, por lo tanto, respalda la idea de que este grupo es una Unidad Evolutiva Significativa. El tiempo de divergencia estimado aquí indica una división casi contemporánea entre los tres clados hace 50.000-90.000 años". En la fotografía un macho de Íbice alpino (Capra ibex) en el paraje de Furggen, cerca de la localidad de Grächen, cantón de Valais (Suiza), el 15 de agosto de 2015.
En la fotografía, un macho de Cabra montés ibérica (Capra pyrenaica subsp. victoriae) en el camino del Prado de las Pozas al Risco de los Barrerones, municipio de Navalperal de Tormes (Ávila) el 19 de julio de 2015. En el País Vasco convivieron el extinto bucardo (Capra pyrenaica subsp. pyrenaica) y la cabra montés ibérica (Capra pyrenaica subsp. indet.) hace unos 10.000 años. Los autores del citado artículo han identificado y datado varios ejemplares de las cuevas de Bolinkoba (Abadiño), Arlanpe (Lemoa) y Urratxa (Orozko). 

Cabra montés ibérica
  1. Urratxa 11.000 años
  2. Urratxa 13.500 años
Bucardo
  1. Arlanpe 19.000 años
  2. Arlanpe 20.000 años
  3. Arlanpe 33.500 años
  4. Bolinkoba 9.500 años
Estos son los dibujos que hizo Ángel Cabrera de las subespecies de Cabra montés en las páginas 312 y 313 de su libro "Fauna ibérica. Mamíferos", de 1914.
En la fotografía un macho de Cabra montés ibérica (Capra pyrenaica subsp. hispanica) en el paraje de La Caldera, municipio de Capileira (Granada), el 15 de julio de 2011.
En la fotografía un macho de Íbice de los Alpes (Capra ibex) en el paraje de Furggen, cerca de la localidad de Grächen, cantón de Valais (Suiza), el 15 de agosto de 2015.
Otro ejemplar fotografiado en el mismo lugar el mismo día.

Bolinkoba

En la fotografía la localización de la cueva de Bolinkoba. Se encuentra a 330 metros de altitud en la ladera orientada al este del monte Untzillatx, cerca de Mendiola, municipio de Abadiño (Bizkaia), en el desfiladero de Atxarte. Una enorme hiedra tapiza la roca sobre la cueva.
La boca de la cueva tiene unos 3 m de altura y 2,5 m de anchura y la galería tiene una longitud de 9 m, donde se abre en una sala ovalada de 5 m de longitud y 7 m de anchura, donde se practicó la excavación principal. El frente de la cantera Atxarte llegó hasta unos 15 metros de la entrada la cueva y las voladuras durante sus 40 años de actividad fisuraron el techo de la cueva. La Diputación Foral de Bizkaia declaró extinguida su licencia de explotación el 31 de octubre de 1991, ordenando la paralización de su labor extractiva, aunque las instalaciones de la cementera siguieron funcionando hasta 1995. Numerosas visitas incontroladas han dejado grafittis y residuos de todo tipo.  
Actualmente la cueva está cerrada mediante una verja. La cepa de le enorme hiedra que tapiza la roca sobre la cueva arraiga en su boca. Hasta su verjado, un rebaño de cabras degradaba el yacimiento de la galería durante la excavación.
Bolinkoba se encuentra dentro del Parque Natural de Urkiola. Pinchad en la imagen para verla más grande.

Arlanpe

La cueva de Arlanpe se encuentra en el monte Pagotxueta, municipio de Lemoa (Bizkaia). Desde su entrada se observa un ensanchamiento del valle del río Arratia en la confluencia con el Ibaizabal. En su interior se ha excavado un yacimiento arqueológico durante las campañas 2006-2010. En la fotografía, del 12 de diciembre de 2013, la boca enrejada de la cueva de Arlanpe, cerca del caserío del mismo nombre, municipio de Lemoa (Bizkaia).
El yacimiento arqueológico fue descubierto en el año 1961 por los espeleólogos Xabier Zumalde e Ignacio Espinosa, miembros del Alegría Club de Amorebieta. José Miguel de Barandiarán estudió unos pocos materiales recuperados en una cata de la entrada y los definió como "de aspecto inferopaleolítico", el único conocido del Paleolítico Inferior en Bizkaia. Después de un largo período en el olvido, en 2006 se evaluó su interés arqueológico mediante unos sondeos, y desde el año 2007 fue objeto de un proyecto de investigación bajo la dirección de Joseba Ríos Garaizar, que me facilitó al artículo arriba señalado. Tomé esta fotografía el 12 de diciembre de 2013 desde cerca de Galdariats, municipio de Lemoa (Bizkaia). La entrada de la cueva se encuentra dentro de la circunferencia negra.
En la fotografía el interior excavado de la cueva de Arlanpe, municipio de Lemoa (Bizkaia), el 12 de diciembre de 2013.
Se recuperaron un total de 3.476 restos óseos. De ellos, 40 de Cabra montés (Capra pyrenaica). Durante la excavación arqueológica encontraron un esqueleto parcial de una cabra montés y restos óseos de un segundo ejemplar. Su datación por C14 dio una fecha de unos 17.000 BP, en un período de transición entre el Solutrense Superior y el Magdaleniense Inferior. En la fotografía, del 15 de julio de 2011, un macho de cabra montés en la base del monte Mulhacén, municipio de Capileira (Granada).

Urratxa

En la fotografía peña Urratxa (Orozko).

Pedro Castaños identificó 2.186 restos óseos de mamíferos de 63 animales salvajes y 10 domésticos. Aproximadamente la mitad, en concreto 1.099, se correspondieron con 11 adultos y 5 juveniles de Cabra montés (Capra pyrenaica). En la fotografía la cueva de Urratxa III.
En la fotografía la cueva de Urratxa III.
En la fotografía la cueva de Urratxa III.
El 6 de enero del año 2000 encontraron a Celia, rebautizada como Laña, por su gusto por comer en los prados subalpinos conocidos localmente con ese nombre. Apareció muerta bajo un tronco que fue a caer sobre ella. Laña había sido capturada el 20 de abril de 1999, cuando ya se sabía que era el último bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica) y le habían colocado un collar emisor. Allí se extinguió esta subespecie, genéticamente a mitad de camino entre el resto de las subespecies de Cabra montés y el Íbice de los Alpes. Su cuerpo disecado está expuesto al público en el centro de interpretación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en Torla, donde tomé esta fotografía el 25 de julio de 2018. Hace 34 años, en 1984, cuando tenía 14 años, las buscamos unos amigos de Sestao y yo en la Faja de Pelay, cuando se estimaba que quedaban unos 30 ejemplares, aunque el máximo de bucardos vistos juntos por entonces fue de 16, todos en esa parte de la cara norte del valle de Ordesa. No tuvimos la suerte de ver ninguna. Ahora ya es demasiado tarde para mi y para todos. Han intentado su clonación e incluso llegó a nacer una cría que murió.
 Fuente: Centro de Interpretación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en Torla.
Fuente: Centro de Interpretación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en Torla.

13 de octubre de 2016

León europeo

El 13 de octubre de 2016 la Diputación Foral de Bizkaia dio a conocer la existencia de una pared con grabados excepcionales de la fauna prehistórica en la cueva de Armintxe, dentro del actual casco urbano de Lekeitio (Bizkaia). Las representaciones fueron realizadas hace unos 14.000 años mediante micro desconches que hacen que las figuras se vean perfectamente. Hasta el momento, hay contabilizados 18 caballos, 5 cabras, 2 bisontes, al menos 2 leones y 4 cuadrúpedos indeterminados. Estas son las primeras representaciones de leones encontradas en las cuevas de la Cornisa Cantábrica.  Y el 26 de octubre de 2016 se publicó en la revista PLos ONE el artículo "Under the skin of a lion: unique evidence of Upper Paleolithic exploitation an use of Cave Lion (Panthera spelaea) from the Lower Gallery of La Garma (Spain)", en el municipio de Ribamontán al Monte (Cantabria), donde se da noticia del descubrimiento de 9 garras de león de hace 16.000 años según los análisis con C14. Según su autora principal, Marian Cueto, "humanos y leones eran competencia en frágil equilibrio, pero este se rompió durante el Paleolítico Superior, cuando la población humana se incrementó progresivamente, lo que aumentó la presión sobre la población de leones, que seguramente salieron perjudicados con el cambio." Los restos encontrados forman parte de la piel de un solo león extendida sobre una de las cabañas, a modo de cobertura.
El León europeo (Panthera leo europaea) vivió en la región Cantábrica hasta hace 8.500 años y el hombre prehistórico del Magdaleniense y del Aziliense convivió con este gran depredador. En el Pleistoceno Superior en Europa vivieron dos leones: el León europeo y el León de las cavernas (Panthera spelaea), de mayor tamaño. Según la Figura 1 del artículo de Jesús Altuna "Asociaciones de macromamíferos del Pleistoceno Superior en el Pirineo Occidental y el Cantábrico", publicado en "The late quaternary in the Western Pyrenean Region", editado por Alejandro Cearreta (gracias Alex), Félix M. Ugarte y la Universidad del País Vasco, el León de las cavernas se extinguió en el Würm antiguo, mientras que el León europeo a comienzos del Holoceno. En realidad, los leones modernos (Panthera leo) serían descendientes del León de las cavernas, según el artículo "Revealing the maternal demographic history of Panthera leo using ancient DNA and a spatially explicit genealogical analysis", publicado en el año 2014 en la revista BMC Evolutionary Biology. Según este artículo, el león europeo llegó desde África a Europa hace unos 21.000 años. Todos los restos europeos de leones más antiguos serían de león de las cavernas, que se habría extinguido hace unos 12.500 años. En el período entre hace 21.000 y 12.500 años en Europa vivieron dos especies de leones: el león europeo, subespecie formada en Europa a partir de animales llegados de África y los descendientes de su ancestro, el león de las cavernas. A partir de entonces en Europa siguió habitando el León europeo, hasta su extinción hace unos 2.000 años. El León de las cavernas recibe su nombre común por el hecho de que grandes cantidades de sus restos han sido hallados en cavernas, pero es dudoso que haya vivido en ellas. 
En la región Cantábrica hay unos pocos restos atribuidos al León de las cavernas, hallados en Asturias, Cantabria, Álava (en la cercana cueva de Mairuelegorreta) y Gipuzkoa. La mayoría de los restos hallados en esta región son de León europeo, encontrados en Asturias, Cantabria, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra. Los restos más recientes de todo el Cantábrico son los hallados en la cueva de La Riera, Posada de Llanes (Asturias) en el Aziliense y que tendrían una antigüedad de unos 8.500 años, dados a conocer en el año 1986 por Jesús Altuna en "The Mammalian faunas from the prehistoric site of La Riera" de la publicación "La Riera Cave. Stone age hunter gatherer adaptations in Northern Spain", editada por Arizona State University. 
El León europeo es la subespecie extinta que vivió en el continente europeo hasta tiempos históricos, caracterizado por una melena corta y restringida al cuello. Se distingue del León de las cavernas porque este era mayor y carecía de melena, según las representaciones del arte rupestre prehistórico. El historiador griego Heródoto (484-425 a. C.) registró la presencia del León europeo en el norte de Grecia y Aristóteles (384-322 a. C.) dejó escrito que las cacerías de leones eran cotidianas y practicadas tanto por nobles como por plebeyos. Los leones mataron varios de los dromedarios de carga que llevaba Jerjes (519-465 a. C.), rey del Imperio Persa, en su avance a través de Macedonia en el año 480 a. C. El León europeo carecía de melenas abdominales y laterales, lo que le distingue del León asiático (Panthera leo persica), subespecie de la que en el año 2010 sobrevivían unos 411 ejemplares en estado silvestre en el Bosque de Gir (India). En la fotografía, del 8 de agosto de 2011, un león funerario esculpido en mármol hacia el año 350 a. C., de Glyphada (Grecia), conservado en el Museo de Louvre, París.
El León norteafricano (Panthera leo leo) vivió en el norte de África, desde el Sahara hasta el norte de Etiopía. Fue un animal sagrado para los egipcios: la diosa Sekhmet. Por su fortaleza y ferocidad también fue reverenciado por otros pueblos del norte de África, pero ninguno le dio tanta importancia como los romanos, que los importaron durante siglos para usarlos en sangrientos combates circenses contra otros animales o personas (gladiadores, prisioneros y condenados). La posesión de leones se convirtió en un símbolo de poder y Julio César (100-44 a. C.) llegó a tener 600 leones norteafricanos y Pompeyo (106-48 a. C.) unos 400. El uso de armas de fuego por parte de los pastores y las administraciones aceleró su exterminio hacia el año 1700 en Libia, en 1891 en Túnez y en 1893 en Argelia. Reducido a algunas zonas de Marruecos, de ahí el nombre de León del Atlas o de Berbería, se capturaron algunos ejemplares que se recluyeron en diversos zoológicos, antes de su extinción oficial en estado salvaje en el año 1922, aunque hubo observaciones no confirmadas hasta el año 1942. Muchos de los ejemplares recluidos en zoológicos son el resultado de cruces con leones de otras subespecies, aunque en el Zoológico de Rabat se conservan 35 ejemplares procedentes de una manada de ejemplares puros, recluida por la casa real marroquí en 1922, año de la extinción oficial del León norteafricano en estado salvaje. En la fotografía, del 8 de agosto de 2011, un León norteafricano en un panel de ladrillo vidriado de Babilonia (Iraq), elaborado durante el reinado de Nabucodonosor II (604-562 a. C.) y conservado en el Museo del Louvre, París. Este panel representa un León norteafricano, caracterizado por la presencia de pelos largos en el abdomen. 
Hembra de León africano (Panthera leo subsp. krugeri). Tomé esta fotografía el 1 de agosto de 2016 en el Parque Nacional Kruger (Sudáfrica).
Según los recientes análisis del genoma que realizaron los autores del artículo "Revealing the maternal demographic history of Panthera leo using ancient DNA and a apatially explicit genealogical analysis", publicado en el año 2014 en la revista BMC Evolutionary Biology, los leones que sobreviven en la India (Panthera leo subsp. persica) son, con diferencia entre los supervivientes, los más emparentados con los extintos leones norteaficanos (Panthera leo subsp. leo) y, lógicamente, también con los también extintos leones europeos (Panthera leo subsp. europaea). Tomé esta fotografía de un León (Panthera leo subsp. krugeri) macho en el Parque Nacional Kruger (Sudáfrica) el 3 de agosto de 2016.

Ese mismo león.
Macho joven de León africano (Panthera leo subsp. krugeri). Tomé esta fotografía el 3 de agosto de 2016 en el Parque Nacional Kruger (Sudáfrica).
Ese mismo león.

14 de abril de 2015

¿Los linces vascos eran ibéricos, euroasiáticos o convivieron aquí?

Óscar Arribas en su libro "Fauna y paisaje de los Pirineos en la Era Glaciar", explica que el Lince ibérico (Lynx pardinus) ha evolucionado en Europa a partir de Lynx pardinus spelaeus, y este a partir de Lynx issiodorensis. Esta última especie es el ancestro de todas las especies actuales de lince. El Lince ibérico en la actualidad es endémico de sur de la Península Ibérica. La diferenciación de especies del género Lynx, basada únicamente en el análisis morfológico de rasgos esqueléticos, es una tarea difícil y potencialmente puede conducir a errores de identificación. Con el fin de verificar si el Lince ibérico tenía una distribución geográfica más amplia en el pasado, Ricardo Rodríguez-Varela, Antonio Tagliacozzo, Irene Ureña, Nuria García, Evelyne Crégut-Bonnoure, Marcello A. Mannino, Juan Luis Arsuaga y Cristina Valdiosera para el artículo "Ancient DNA evidence of Iberian lynx palaeoendemism", publicado en la revista Quaternary Science Reviews en el año 2015, estudiaron dos secuencias del genoma de los huesos y dientes de linces procedentes de España, Francia e Italia desde el Pleistoceno tardío hasta la actualidad. Así comprobaron que el Lince ibérico estuvo distribuido por el sur de Europa. También encontraron que restos identificados previamente como Lynx lynx y Lynx cf. spelaea mediante análisis morfométrico, resultaron ser finalmente de Lynx pardinus tras su análisis genético. Tomé esta fotografía en la sierra de Andújar (Jaén) el 6 de abril de 2015.
En cuanto a la distribución pasada del Lince ibérico en la Península Ibérica, es muy claro el mapa que aparece en el artículo "Aprovechamiento cárnico de lince (Lynx pardina) durante el Pleistoceno Superior en el interior de la Península Ibérica". Y respecto de su distribución europea pasada, Alejandro Rodríguez y Miguel Delibes ya explicaron en su libro "El lince ibérico en España. Distribución y problemas de conservación", editado en 1990 dentro de la Serie Técnica del ICONA, que "en cualquier caso, Lynx pardina ha vivido en Francia y Alemania, y ha ocupado con toda probabilidad la práctica totalidad de la Península Ibérica". Alejandro Rodríguez en la Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles escribió que "el registro fósil indica que Lynx pardinus spaeleus Boule, un antepasado reciente del lince ibérico, se extendió por el sur de Francia, Suiza y Alemania, dando lugar posiblemente a la distribución histórica máxima del lince ibérico. La evidencia paleontológica sugiere que durante parte del Pleistoceno el lince ibérico y el lince eurasiático (L. lynx) han coexistido en el norte de la península Ibérica y al norte de los Pirineos sin signos de hibridación. Sin embargo, puede haber existido una correspondencia entre la expansión del lince eurasiático desde el este de Europa y la retracción de L. pardinus hacia la península Ibérica. Es probable que el proceso de confinamiento de L. pardinus en el sur de la península Ibérica haya tenido lugar durante los últimos 1.000 años. Los restos de lince ibérico hallados en yacimientos arqueológicos (2.500 a.C.-900 d.C.) se distribuyen por toda la península Ibérica, no sólo en el suroeste sino también en las mesetas, el arco mediterráneo, y ambientes atlánticos, como el de la localidad próxima a Lisboa de donde procedía el individuo sobre el cual Temminck describió la especie". Tomé esta fotografía en la sierra de Andújar (Jaén) el 3 de abril de 2015.
Óscar Arribas en su libro "Fauna y paisaje de los Pirineos en la Era Glaciar", explica que "en este final del Pleistoceno Medio (Riss/Würm) y suave inicio del Würm, en centro-sur de Europa, incluyendo el eje pirenaico-cantábrico, vivieron unos linces nórdicos de pequeño talla que fueron los antepasados de los pequeños linces autóctonos de los Alpes (ya extinguidos) y de los posibles linces pirenaicos, que, de sobrevivir, serían sus últimos descendientes". El Lince euroasiático (Lynx lynx) es un recién llegado a Europa desde Asia en el periodo interglaciar comprendido entre las dos últimas glaciaciones. En los Alpes vivió el Lince euroasiático, pero tras su extinción, fue reintroducido. Los linces alpinos han sido descritos como Lynx lynx alpina, sin validez nomenclatural, ya que falta la obligada descripción y el ejemplar tipo. Sin embargo, tras un estudio de 26 ejemplares conservados en museos y colecciones de ejemplares procedentes de 5 países alpinos, se sabe que eran los más pequeños de Europa y que tenían una coloración uniforme, sin motas. Los introducidos, procedentes de los Cárpatos, son más grandes y moteados. Grabé este vídeo en la sierra de Andújar (Jaén) el 3 de abril de 2015.

24 de diciembre de 2011

Lince ibérico en la sima del Puente

La sima del Puente, municipio de Aiara (Araba) es de grandes dimensiones. Nuestro amigo Mario Laurino y miembros del Grupo Espeleológico Alavés excavaron a principios del año 1981 este primer yacimiento paleontológico descubierto en Sierra Sálvada. Aparecieron un gran cráneo y un fémur de uro (Bos primigenius) en buen estado de conservación. Más tarde, en esta misma sima, espeleólogos del Grupo Abetxukoko Espeleomendi Taldea (GAET) hallaron los restos de un felino que Mario Laurino, tras examinarlo, determinó como perteneciente a Lince ibérico (Lynx pardinus) y, basándose en la presencia sobre los huesos de un característico hongo necrófago, dedujo que el individuo había muerto entre los años 1930 y 1950. Este dato retrasa en un siglo la extinción del "tigre" en el País Vasco. El GAET conserva el cráneo y las mandíbulas del ejemplar. En la fotografía, la impresionante sima del Puente.
En este paraje montañoso murió el que debió ser el último lince del País Vasco. Una altiplanicie kárstica donde se alternan superficies ocupadas por hayas, brezos y pastos, a 1090 metros de altitud. En principio, una hábitat poco propicio para el lince ibérico y el Conejo (Oryctolagus cuniculus), su presa principal. Aunque el lince ibérico actualmente es considerado una especie mediterránea, hay restos óseos de lince ibérico repartidos por toda la Península Ibérica, Francia, Alemania y Suiza. Como curiosidad, Temminck describió en el año 1824 la especie de un animal capturado junto al río Tajo y a 50 kilómetros del Océano Atlántico, cerca de Lisboa, la capital portuguesa. El lince europeo (Lynx lynx) y el lince ibérico cohabitaron, al parecer sin hibridarse, en un amplio espacio del sur y el centro de Europa durante varios milenios hasta cuando ambas especies acabaron siendo exterminadas en Francia y el norte de la Península Ibérica en los dos últimos siglos.
En septiembre de 2011 se publicaron en la revista Molecular Ecology los resultados de un estudio de 19 fósiles de lince ibérico. Ahora sabemos que esta especie siempre fue escasa, que su población nunca superó las 8.000 hembras, que su conocida escasa diversidad genética es una constante en la especie desde hace 50.000 años, que la diferenciación entre ambas especies de linces europeos se produjo hace entre 1,6 y 1,2 millones de años, que cohabitaron en gran parte de Europa durante varios cientos de miles de años sin hibridarse hasta que sus respectivas áreas de distribución dejaron de solaparse, lo que debió ocurrir en los Pirineos en la primera mitad del pasado siglo.
En esta imagen se indica la localización de la sima del Puente, municipio de Aiara (Araba). Según el artículo "Former range and decline of the Iberian lynx (Lynx pardinus) reconstructed using verified records", publicado en el año 2011 en la revista Journal of Mammalogy, del siglo pasado también es un cráneo de otro lince ibérico hallado en 1951 en la Sierra de Santo Domingo (Huesca), en el Prepirineo, a una latitud, altitud y hábitat similares a los de Sierra Sálvada. Nuestro amigo paleontólogo Pedro Castaños Ugarte también determinó como de Lince ibérico restos óseos hallados en la cueva de Bolinkoba, municipio de Abadiño (Bizkaia).
En esta fotografía el cráneo y las mandíbulas de los restos del lince ibérico hallado en la sima del Puente. El GAET conserva esta joya faunística. Agradecemos públicamente a Mario Laurino la autorización para publicar su fotografía. En el artículo "Apuntes para la desdichada historia del oso, la cabra montés y el lince en La Rioja", publicado en el año 2008 en el número 6 de "Belezos. Revista de cultura popular y tradiciones de La Rioja", Carlos Zaldívar Ezquerro recoge el testimonio aparecido en el número 201 del desaparecido periódico "El Najerilla" en el mes de febrero de 1936: "Curioso animal hizo irrupción en el gallinero de don Esteban Muro (en Laguna de Cameros), un animal desconocido en esta región, al objeto de procurarse un festín. El dueño de los pacíficos volátiles, no conforme con las intenciones del intruso, se armó de un contundente garrote, liquidándolo en breves minutos. El curioso ejemplar midió unos 60 centímetros de largo, patas y cabeza relativamente pequeñas y su piel es similar a la del leopardo o pantera; los numerosos cazadores que lo han visto no aciertan a definir la especie a que pertenece". Esteban Muro mató a ese lince ibérico en un momento dentro del período en el que Mario Laurino calculó la muerte del ejemplar de la sima del Puente, a unos 100 kilómetros de Laguna de Cameros.

Postdata
Mario Laurino, desgraciadamente, apareció muerto la mañana del 18 de octubre de 2014, a los 75 años de edad, en el barranco de Istora, en Orbiso, cerca de Santa Cruz de Campezo (Araba).

19 de noviembre de 2011

Uros de la sima Txiripí

En esta fotografía, los restos de uno de los tres machos de uro (Bos primigenius) hallados en la sima Txiripí, municipio de Kuartango (Araba). El uro es el ancestro del ganado vacuno, extinguido en el año 1627, cuando murió el último ejemplar en los bosques de Jaktorów (Polonia), una hembra indultada tras ser cazados los últimos 4 machos durante las dos primeras décadas del siglo XVII. Estos restos fueron hallados por Mario Laurino, paleontólogo especializado en el estudio de la fauna de grandes mamíferos encontrados en cuevas y simas alavesas, y al que le agradecemos su autorización para publicar estas fotografías. El uro era mucho más grande y robusto que el ganado vacuno actual, con una altura media en la cruz de 160 a 180 centímetros. Gracias a las descripciones de época romana y medieval se sabe que su pelaje era de color oscuro y uniforme (parecido al del toro de lidia), con una banda de pelo ligeramente más claro sobre la columna vertebral y con la frente de color pardo a leonado. Los cuernos de los machos eran largos, con las puntas negras y curvados hacia arriba.
En esta fotografía, Mario Laurino en el interior de la sima Txiripí. En el año 2006 dio a conocer el hallazgo de un mínimo de 3 machos de uro de gran talla y 3 de talla menor, hembras o jóvenes. En la misma sima halló entremezclados con los huesos de los uros, los restos de varios ejemplares de ganado vacuno, entre ellos al menos 5 toros. Jesús Altuna en el artículo "Hallazgo de un uro (Bos primigenius Boj.) en la sierra de Gibijo (Álava), estudio de su esqueleto y de la fauna asociada al mismo", publicado en el año 1974 en la revista Munibe, expuso los resultados del estudio del primer esqueleto casi completo hallado en la Península Ibérica, en la torca de las Grajas, municipio de Kuartango (Araba), a 870 metros de la sima Txiripí.
En esta imagen están incluidas las localizaciones de la sima Txiripí y la torca de las Grajas. Como puede verse están bastante cerca de la Casa del Parque de Monte Santiago. La distancia entre la torca de las Grajas y la cascada del Nervión es de 2.450 metros.