Mostrando entradas con la etiqueta Ganadería. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ganadería. Mostrar todas las entradas

22 de enero de 2024

Los mastines y otros perros pastores son útiles, pero a veces peligrosos

El 15 de enero de 2011, en un paseo con unos amigos y las respectivas hijas por una zona lobera de Cantabria, salió de un prado cercado a la pista por la que andábamos un juguetón cachorro de mastín. Mi mujer se puso muy nerviosa, casi podríamos decir que histérica sino fuera por las connotaciones machistas del término. Pero tiene motivos para ello, porque en mi compañía ha tenido varios "encuentros" con perros de esta raza en Araba, Cantabria y Asturias. Y eso que se perdió ver el ataque de uno de estos preciosos perrazos a un servidor. Para más inri, era un mastina que había acariciado muchas veces antes del ataque, e incluso lo llegué a hacer después del ataque. El dueño de la misma, además de pastor de ovejas, es pariente lejano mío. Por resumir, digamos que tuve mucha suerte de salir sin heridas de un ataque a la carrera que me rasgó el pantalón corto que llevaba, que quedó colgando de la trabilla del mismo, todo ello aderezado por los ladridos grandiosos propios de esta raza. Para más detalles sobre ataques a excursionistas en la Sierra de Gibijo y en Sierra Sálvada, véase esta noticia de El Correo y esta otra. En esta fotografía y en las siguientes, la secuencia cronológica de un ataque de un perro pastor a una de las ovejas que cuidaba sin pastor en la Sierra de Gibijo, entre Untza y el Salto del Nervión. 
Como es sabido y ha sido estudiado, no sólo atacan a personas, también al ganado. Para saber más al respecto, véase esta noticia de El Correo.
Como puede verse en esta fotografía, le arrancó varios mechones de lana a bocados.
Y como puede verse en esta fotografía, si era un juego, era un juego muy peligroso. Todo esto pasó, como es habitual, en ausencia del pastor o dueño de las ovejas y mastines. A mi me atacó una mastín en presencia del pastor. El pastor la llamó al orden, pero no obedeció. El mastín no parece una raza de perro que pueda estar en el monte cuidando ovejas en ausencia de pastor como sucede hoy en día en Sierra Sálvada. Sé de otros "sucedidos" parecidos que no han trascendido a los medios de comunicación. También sé del hijo pequeño de un pastor de Sierra Sálvada que fue mordido por uno de los mastines de la familia en la cabeza, librándose por suerte de la muerte y de heridas graves. Hoy por hoy, parece el mayor impedimento para el desarrollo en áreas loberas como Sierra Sálvada del turismo de naturaleza, tan en auge.
A 4 de diciembre de 2012, con 6.978 de las 71.799 páginas vistas y 44 de los 187 comentarios, la entrada "El mastín, ese perro útil, pero peligroso" es la más popular y a la vez polémica. Como prueba de que me gustan los mastines y el resto de los perros pastores y de que confío en ellos cuando están bien educados, incluyo esta fotografía de mi hija pequeña con una mastín de pura raza, tomada el 30 de julio de 2011 en el Puerto de Leitariegos, municipio de Cangas de Narcea (Asturias).
Mi amigo Sergio de Juan la mañana del 5 de junio de 2023 presenció y grabó el ataque mortal de tres perros a una oveja junto a Peñas Blancas, municipio de Barakaldo (Bizkaia).

10 de noviembre de 2022

Las ovejas en Euskal Herria en los últimos 500 años

Como tantos otros interesados por la cultura vasca, he vivido engañado. Varios premiados escritores y venerados sacerdotes nos contagiaron su espíritu romántico y durante muchos años hemos dado por buenos relatos que, efectivamente, estaban construidos sin fundamento histórico alguno. Afortunadamente, hay archivos donde se ha conservado documentación que solo en las últimas décadas algunos historiadores han estudiado y que les ha permitido obtener conclusiones irrebatibles. Uno de esos investigadores es el prolífico Álvaro Aragón Ruano, historiador de la Universidad del País Vasco. En el año 2021 publicó el artículo "Circulación de ganado y vías pecuarias en el País Vasco (español y francés) y Navarra durante la Edad Moderna" en el número 18 de la revista Iura Vasconiae.
Lo cierto es que esas construcciones románticas están tan interiorizadas que son muchos los que se toman su investigación y discusión como una ofensa o un ataque. Y claro, es que pensábamos que los vascos habían hecho queso de oveja en las chabolas de las sierras vascas desde el Neolítico y que, en sus ratos libres, habían construido dólmenes o crómlech y erigido menhires, y por las noches se habían entretenido contando sus encuentros casuales con lamias o con la misma Mari cruzando el cielo oscuro como un meteorito inmenso. Pues bien, nada de eso es cierto. Durante la Edad Media apenas había ganado ovino; la mayoría era vacuno y le seguía en importancia el porcino. Escribe Álvaro Aragón en ese artículo: "durante la Edad Media la principal cabaña en el área atlántica fue la de ganado vacuno, acompañada por las piaras de porcino, mientras que en el área pirenaica navarra y mediterránea predominó la cabaña ovicaprina, también acompañada por el ganado porcino...El ganado menudo no aparece documentalmente prácticamente hasta el siglo XIV, como ya han constatado otros autores."
No fue la leche de las ovejas para hacer queso "Idiazabal" ni la exquisita carne de cordero, sino los beneficios de la producción de lana lo que animó a las clases altas a iniciarse en la ganadería ovina. Escribe Álvaro Aragón: "a partir de comienzos del siglo XV el ganado menudo (ovino y caprino) ya parece concitar el interés de los Parientes Mayores y las clases altas; es decir, si hasta la fecha dicha cabaña ganadera estaba principalmente relacionada con los habitantes de las villas, con las clases medias y bajas, a partir de entonces también aparece en manos de la clases altas...parece que, a partir del siglo XIV -como sí se constata documentalmente en las vecinas Navarra, Aragón o Castilla, a consecuencia del abandono de las tierras de labor, derivado de la crisis demográfica, y su reconversión en tierras de pasto, gracias al incentivo de la demanda de lanas desde Flandes-, se pudo producir un aumento de la cabaña ovicaprina en los territorios costeros vascos."
Si la ganadería bovina provocaba daños a las plantaciones de robles, castaños y hayas, que suministraban las materias primas que requerían la construcción naval y las ferrerías, y que alcanzó una importancia económica mucho mayor que la ganadería y la agricultura, no sucedía lo mismo con las ovejas, que provocaban daños mucho menores, ya que los brinzales que se sacaban de los viveros tenían altura suficiente para que no los dañasen una vez trasplantados en el monte. Escribe Álvaro Aragón: "a partir de 1457, con las medidas adoptadas contra los bandos por Enrique IV, pero sobre todo de 1490, cuando los Reyes Católicos prohibieron los bandos urbanos y su presencia en los gobiernos concejiles,...esos grupos de poder fueron sustituidos por los "omes buenos", la mayoría de ellos, pertenecientes a las nuevas oligarquías,...les llevó a facilitar la expansión de la cabaña ovicaprina, teniendo además en cuenta los daños que el ganado vacuno ejercía sobre los bosques, esenciales para la construcción naval y la industria ferrona."
El aumento del ganado ovino fue tan rápido y desordenado que muchos concejos impusieron limitaciones al número de cabezas que podían subirse a los pastos de verano. Escribe Álvaro Aragón: "las ordenanzas de Yurre de 1561...prohibían que ningún vecino tuviera más de 55 ovejas y un carnero o 100 corderos antes del día de Quasimodo (28 de abril), es decir, justo en el momento de desplazarse a los pastos de verano...las ordenanzas de Laguardia de 1579 hablan claramente de la importancia del ganado ovino, por encima del resto, y establecen que ningún vecino pueda introducir en los pastos de la villa más de 350 cabezas."
Aunque en Flandes usaban lana de máxima calidad, como la de las ovejas de raza merina, en los telares del País Vasco francés usaban también lana de raza "latxa", lo que favoreció que aumentase el ganado ovino. Escribe Álvaro Aragón: "...la expansión de la industria textil francesa, que experimentó un empuje definitivo desde mediados del siglo XVII...-los telares de Olorón y Mauleón también importaron lana de oveja latxa desde Guipúzcoa, al menos desde la década de 1610-, provocó una inusitada expansión de la cabaña ovina..."
Si ahora nos parece normal que un rebaño de ovejas pase la mitad del año en los pastos de las montañas, a donde los pastores suben con sus todoterrenos desde sus casas, puedo decir que yo he conocido el tiempo en el que los rebaños se recogían al anochecer en los rediles y los pastores dormían en las majadas. Y en el pasado incluso no se podían mantener las ovejas en los pastos durante la noche y debían ser bajadas a los pueblos diariamente. El Fuero de Vizcaya establecía que el ganado debía ser pastoreado durante el día y recogido durante la noche. Las ovejas debían bajarse de los pastos a los pueblos, mientras que el ganado mayor podía permanecer en los pastos, donde debía ser custodiado por los pastores en corrales. Escribe Álvaro Aragón: "El Fuero Nuevo de Vizcaya de 1526, sensu stricto, desbarataba la posibilidad de una trashumancia media entre las sierras del interior y la costa -como ocurrirá también en Guipúzcoa y trataremos a continuación-, pues establecía el pasto de sol a sol."

"echar una vez al dia por la mañana á los montes, y exidos altos, y pastos acostumbrados, con guarda, é piertiga, que los guarde, y traya de Sol, á Sol...Y vueltos de noches, los tengan encorralados los Ganados menudos, asi como Cabra, Oveja, y Puercos, y tambien los Ganados mayores, si se baxaren de los tales exidos, y pastos, só pena, que el dueño de el tal Ganado mayor, assi como cavallar, y cabras, y otros Ganados mayores, paguen quatro maravedis, y mas el daño, solamente por lo de dia. Y si entrare de noche, pague el daño doblado con la dicha pena doblada."

29 de abril de 2022

Caballo losino

El caballo losino es una raza autóctona prácticamente desaparecida y originaria del Valle de Losa y su entorno. Es un caballo a mitad de camino entre el enorme caballo español y los pequeños asturcones o pottoka (el poni vasco). Según algunos expertos, es un caballo muy semejante al caballo salvaje. Y por ello, se cree que puede ser un eslabón evolutivo entre el caballo salvaje y los caballos domésticos de las razas más extendidas. Desde luego, su parecido con los caballos salvajes pintados en las cuevas con arte rupestre es enorme. Tomé esta fotografía en el puerto de Orduña, Junta de Villalba de Losa (Burgos), el 29 de abril de 2022.

4 de enero de 2019

Algunos agricultores y ganaderos cobran subvenciones superiores al salario del Lehendakari y el presidente de Castilla y León

La Política Agrícola Común (PAC) gestiona las subvenciones que se otorgan a los agricultores y ganaderos de la Unión Europea. El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) es un Organismo Autónomo, adscrito al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Secretaría General de Agricultura y Alimentación. Parte de sus datos actualmente son públicos y accesibles a través de Internet en la página del FEGA. He realizado una búsqueda de los tres agricultores/ganaderos particulares que más dinero cobraron en el año 2017 del FEGA en cada uno de los municipios que poseen parte de su territorio en Sierra Sálvada:

ARABA

Amurrio
  • 1º, 43.332,48 euros.
  • 2º, 42.059,50 euros.
  • 3º, 34.474,61 euros.
Aiara
  • 1º, 71.891,38 euros.
  • 2º, 62.537,83 euros.
  • 3º, 54.531,40 euros.
Urkabustaiz
  • 1º, 44.516,97 euros.
  • 2º, 39.692,12 euros.
  • 3º, 34.474,61 euros.

BIZKAIA

Orduña
  • 1º, 53.406,11 euros.
  • 2º, 39.879,57 euros.
  • 3º, 33.333,33 euros.

BURGOS

Berberana
  • 1º, 44.110,94 euros.
  • 2º, 36.573,94 euros.
  • 3º, 34.669,78 euros.
Junta de Villalba de Losa
  • 1º, 88.379,30 euros.
  • 2º, 49.636,44 euros.
  • 3º, 45.160,76 euros.
Valle de Losa
  • 1º, 64.047,22 euros.
  • 2º, 50.129,21 euros.
  • 3º, 43.196,00 euros.
Tras realizar una búsqueda de los importes superiores a 98.494 euros (el salario bruto en el año 2017 del Lehendakari según el Portal de Transparencia de la página web del Gobierno Vasco), aparecen 6 agricultores/ganaderos particulares en Araba y 7 en Bizkaia. Es decir, en Araba y Bizkaia 13 agricultores/ganaderos particulares cobraron más dinero en subvenciones de la PAC que el salario bruto del Lehendakari. He realizado una búsqueda de los importes superiores a 70.368,48 euros (el salario bruto en el año 2017 del Presidente de la Junta de Castilla y León) y son 105 los agricultores/ganaderos particulares que cobraron más dinero en subvenciones de la PAC que la citada cantidad en la provincia de Burgos.

9 de julio de 2018

Origen y evolución del pastoreo en el País Vasco

El 5 de julio de 2018 en el canal de televisión ETB2 dentro de la segunda temporada de "Una historia de Vasconia" emitieron el capítulo "El primer pastor vasco" donde su director, el historiador Alberto Santana dio a conocer las conclusiones de algunos estudios realizados en los últimos años sobre el origen y la evolución de la ganadería y el pastoreo en el País Vasco a lo largo de los últimos siglos, que contradicen una idea concebida sin base histórica que ha llegado hasta casi la actualidad, cuando unos pocos investigadores, entre los que destaca el historiador de la Universidad del País Vasco Álvaro Aragón Ruano, la han estudiado, llegando a conclusiones que nos han sorprendido a todos, incluido el citado autor. Entre ellas, que el pastoreo con ovejas en las montañas vascas desde el inicio de la primavera hasta el comienzo del invierno tiene menos de 250 años de historia.
El origen del megalistimo hace 11.600 años se encuentra en el denominado Creciente Fértil, en Oriente Próximo. Poco después aquellos cazadores-recolectores se convirtieron en ganaderos y agricultores y desde allí se expandieron a través del continente europeo, llegando a través del valle del Ebro hasta el País Vasco hace unos 6.720 años, según explica en el citado capítulo de "Una historia de Vasconia" el catedrático de Prehistoria de la Universidad del País Vasco, Javier Fernández Eraso, en base al estudio del yacimiento Abrigo de los Husos II, en el municipio de Elvillar (Araba), en la sierra de Toloño. En Oriente Próximo domesticaron primero la oveja y después la cabra y también allí comenzaron a cultivar trigo y cebada, y desde allí llegó la agricultura y la ganadería al País Vasco después de varios miles de años, en los que aquellos primeros agricultores y ganaderos asiáticos fueron generando una nueva población tras reproducirse en Europa con las poblaciones locales cazadoras-recolectoras que iban encontrándose en su expansión europea. Durante el Neolítico todos los pobladores europeos acabaron por adoptar la ganadería y agricultura, y con ello el sendentarismo. Estos ganaderos y agricultores asiáticos trajeron consigo una serie de creencias y la construcción de dólmenes, menhires y otros monumentos megalíticos. Sin embargo, aún en el siglo XX los pastores vascos atribuían la construcción de los megalitos a los basajaunak, los gentiles vascos.
Como explica Álvaro Aragón Ruano en dicho capítulo, hasta el siglo XVI los rebaños de vacas pertenecían al clero y a la nobleza. Por entonces, la riqueza se basaba en la posesión de ganado, vacuno principalmente. El auge de las ferrerías, la riqueza que generaban y la necesidad de madera para su funcionamiento, hizo que muchos de los ricos (aberatsak en euskera, que procede de abere=cabeza de ganado) decidieran sustituir el ganado vacuno, que provocaba daños en las plantaciones forestales que se realizaban para la obtención de madera, por ovejas. Hasta el siglo XVII el ganado no salía de la propia jurisdicción. Es a partir de entonces cuando comenzaron los traslados de ganado de más de 20 km de distancia, en Gipuzkoa desde la zona costera a las montañas de la divisoria de aguas.
En los montes públicos de Bizkaia, Gipuzkoa, norte de Araba y parte de Navarra hubo casi 40.000 seles (korta o gorta en el euskera de Bizkaia y territorios limítrofes, saroi o sarobe en el euskera de gran parte de Gipuzkoa o bustaliza en gran parte de Navarra; de busto, que significa rebaños de vacas). Nacieron para el pastoreo con vacas y eran parcelas circulares con una piedra situada en su centro llamada piedra cenizal (austerritza) y 4, 8 o incluso 16 mojones periféricos (baztemugarriak) cuyo uso se cedía durante tiempo limitado. Había seles "mayores" y "menores"; los de invierno eran mayores y se pastaban durante 8 meses y los de verano, más pequeños, durante 4 meses. En Bizkaia se reconocen desde el aire unos 250 seles, la mitad de ellos son invernizos y tienen una superficie media 16,4 hectáreas (círculos con un diámetro de 456 metros) y los veraniegos de 4,6 hectáreas (círculos con un diámetro de 242 metros). En la siguiente imagen, tomada de GeoEuskadi, se señala la situación de 29 seles en el municipio de Zeanuri (Bizkaia). En la actualidad la mayoría están ocupados con plantaciones forestales de coníferas.
En el artículo de Álvaro Aragón Ruano "Ganadería, trasterminancia y trashumancia en los territorios vascos en el tránsito del medievo a la modernidad (siglos XV y XVI)", publicado en el año 2006 en el volumen 31 de Cuadernos de Historia Moderna, puede leerse en su resumen: "El presente artículo pretende aportar nuevos datos sobre la ganadería en los territorios vascos durante la Edad Moderna. Ante todo se trata de romper los falsos paradigmas que se han venido repitiendo durante largo tiempo, aportando datos inéditos. Los clásicos de la historiografía vasca siempre han recalcado el carácter rural y agrario de la economía vasca; a pesar de ello, actividades como la ganadería jamás han ocupado un espacio primordial como objeto de estudio entre los historiadores, que en muchos casos han aceptado las teorías de etnógrafos y antrópologos sin contrastarlas. La ganadería en tierras vascas siguió modelos cantábricos, que ya vienen siendo estudiados desde algunas décadas por los historiadores gallegos, asturianos o cántabros; escuelas que han establecido nuevas metodologías para el estudio de la ganadería, las cabañas predominantes, el régimen de explotación, su impacto económico, etc., y cuyo ejemplo desgraciadamente no ha sido secundado en el caso vasco."
Después de explicar el caso guipuzcoano, Álvaro Aragón Ruano escribe: "También en Vizcaya queda constatado en el siglo XV el predominio del ganado vacuno, junto al porcino, y la riqueza que suponía para sus poseedores, no sólo por la carne, leche y abono que producía sino también por su utilización como fuerza de trabajo. En Vizcaya, el Fuero no permitía introducir ganados de fuera parte y se aplicaba la ordenanza de "sol a sol" para los rebaños foráneos; no obstante, a pesar de las prohibiciones y en contra del Fuero, parece que, a partir de mediados del siglo XVI, ante la falta de ganado vacuno y porcino en el Señorío, algunos lugares -como Bermeo- permitieron invernar a ganados de Navarra, Guipúzcoa y Léniz. En 1393 la Junta General de Vizcaya confirmaba y extendía a todo el Señorío una sentencia que dio el 25 de septiembre de 1385 a favor de la villa de Bilbao en el pleito con la anteiglesia de Zamudio sobre pastoreo y tránsito de ganado, por el que se limitaba de sol a sol...Lo cierto es que las dificultades de abastecimiento de carne en el Señorío son importantes desde el segundo tercio del siglo XVI [cuando la población era de menos de 100.000 habitantes]; por ello se importa carne desde Francia y Navarra, teniendo que pasar esos rebaños vivos por Guipúzcoa antes de llegar a las carnicerías vizcaínas. Las Juntas comenzaron a solicitar desde 1542 que, al igual que la Provincia de Guipúzcoa, Vizcaya obtuviese una Real Provisión para poder llevar dinero a Francia para importar ganado para el abastecimiento del Señorío. Las quejas ante las Juntas Generales van a ser muy numerosas y se prolongan entre 1537 y 1581: los procuradores se quejaban de que, a pesar de las Reales Provisiones, Cartas y Sobrecargas, los guipuzcoanos tomaban, prendaban, retenían y les hacían pagar -por ejemplo, en Elgueta se les hacía pagar 4 maravedís/cabeza- por los rebaños que se dirigían a Vizcaya para el abastecimiento de carne."
El artículo de Álvaro Aragón Ruano "Trashumancia "media", entre las sierras interiores y la costa guipuzcoanas, ¿desde tiempo inmemorial?", publicado en 2002 en el Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, comienza así: "Es costumbre entre los historiadores repetir paradigmas no suficientemente probados que otros han establecido. Estos vicios surgen por el excesivo sectarismo de algunos, para quienes las afirmaciones de renombrados historiadores son infalibles, o por el uso continuado de ciertas informaciones que nadie se "molesta" en verificar. Durante años hemos oído decir que la sociedad guipuzcoana de Antiguo Régimen era una sociedad rural, articulada a través de un esquema pastoril, en el que la base de vertebración del territorio era la red trashumante que desde "tiempo inmemorial" unía las sierras del sur de la provincia con la costa. Paradigma historiográfico donde los haya, jamás ha venido acompañado de una prueba documental (o arqueológica) que lo certificase. El propio autor de este artículo debe reconocer que interiorizó y asumió como propio este esquema, hasta comenzar a investigar primero los seles y luego sobre el bosque guipuzcoano. La primera impresión fue de desazón, pues desde un primer momento se vio que la palabra "trashumante" no aparecía por ningún lugar y que la documentación ni siquiera vislumbraba, de forma directa o indirecta, algo que pudiese hacer pensar en tal traslado de ganado desde la costa a las sierra interiores y viceversa."
En las conclusiones del citado artículo el autor escribe que "se confirma que en Guipúzcoa la trashumancia media, entre las sierras interiores y la costa -que aún hoy día perdura- no se venía desarrollando desde tiempo inmemorial, como se ha venido afirmando sin pruebas arqueológicas o documentales. Esta trashumancia, al menos de una forma importante, comenzó a finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII, en dirección a la costa, y en la segunda mitad del siglo XVIII, en dirección a las sierras, con importantes diferencias geográficas...Los concejos, quienes vieron en este trasiego una nueva fuente de ingresos, dieron paulatinamente pequeños pasos a lo largo de las últimas décadas del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, hasta permitir la estancia en verano o invierno en la primera década del siglo XIX. La posición de las instituciones provinciales también evolucionó: entre los siglos XVI y XVIII defendieron el cumplimiento de la Ordenanza de pastos, es decir, el libre pasto de sol a sol, prohibiendo el pasto libre de ganado forastero; y a comienzos del siglo XIX dieron la posibilidad a cada lugar de permitir o no pernoctar a los ganados trashumantes...Hasta el surgimiento de la trashumancia media, existía un movimiento de rebaños que podríamos denominar, siguiendo a Caro Baroja, "trashumancia local", en la que los rebaños en invierno permanecían en el fondo del valle y en verano subían a la montaña o cima del valle, dentro de una misma jurisdicción o jurisdicciones circunvecinas. Esta trashumancia daba cabida a los rebaños existentes en cada jurisdicción y estaba directamente relacionada con la cabaña vacuna y porcina, siendo compatible con la explotación del bosque. Es decir, no existía trashumancia media porque no era necesaria; la trashumancia local cumplía las necesidades de la cabaña existente. El avance de la cabaña ovina, como consecuencia del retroceso de la masa arbórea guipuzcoana, hizo peligrar el equilibrio existente entre el número de cabezas de ganado y la cantidad de pastos disponibles. Esta necesidad, derivada del avance "incontrolado" del número de ovejas [generó un problema que se solucionó gracias a] un sistema que permitiera a todos los rebaños de la provincia, tanto a los propios de las jurisdicciones receptoras como a los forasteros, disponer de pastos todo el año en igualdad de condiciones, así en verano como en invierno, sin que los límites jurisdiccionales fuesen obstáculo para ello; de esa manera se estableció la trashumancia hacia las sierras de Aralar, Aizgorri y Elgueta en primavera-verano y la trashumancia hacia Vizcaya, la costa y zonas limítrofes en otoño-invierno."

19 de mayo de 2018

Ataques de Buitre leonado al ganado

El Buitre leonado (Gyps fulvus) es una rapaz carroñera. No obstante, es capaz de atacar al ganado en algunas circunstancias. La capacidad de dar muerte a animales moribundos o inmóviles, a pesar de su carácter necrófago, es un fenómeno antiguo y conocido, ya presente antes de la escasez de carroña provocada por la recogida del ganado muerto como consecuencia de la normativa que prohibía abandonarlo en el monte para evitar la expansión de la Encefalopatía Espongiforme Bovina. Antes de la crisis de las vacas locas los ganaderos tenían la preocupación de localizar a animales moribundos o inmóviles, debido a intoxicaciones, cojeras extremas, partos prolongados y complicados o, en el caso de las ovejas, por quedarse panza arriba. Sin embargo, la escasez de carroña ha favorecido el aumento de los ataques al ganado. Según todos los indicios y las denuncias de los ganaderos, los ataques al ganado son mucho más frecuentes ahora que antes de la crisis de las vacas locas. A ello ha contribuido el aumento de la población de buitres leonados del País Vasco, que ha pasado de 32 nidos censados en 1979-1980 a 805 parejas en 2008. Pero también el cambio de un pastoreo "a tiempo completo" a otro "a tiempo parcial" o casi "virtual", donde los pastores y ganaderos con mucha frecuencia están ausentes cuando el ganado se encuentra en situaciones de gran vulnerabilidad, por ejemplo, durante los partos. También parece que la escasez de carroña ha provocado un cambio desde un comportamiento "natural" a otro más "temerario". En la fotografía, varios buitres leonados junto a un burro cerca de Zedelika, municipio de Orduña (Bizkaia), el 6 de febrero de 2018.
El Decreto Foral de la Diputación Foral de Bizkaia 48/2015 establece las indemnizaciones económicas por el daño producido por ataques de buitres y lobos, donde puede leerse que "el buitre leonado...se trata de una especie necrófaga y sólo en ocasiones extremas parece atacar a animales aislados moribundos o debilitados, por lo general en momentos inmediatamente posteriores al parto" y que "los animales afectados han de manifestar signos de ataques producidos por los buitres, que no presenten dudas razonables sobre las causas de las lesiones". Cuando se indemniza a los ganaderos por los daños provocados por el Buitre leonado es necesario un peritaje que permita discernir las causas de la muerte del ganado, para evitar que tengan éxito los intentos de recibir indemnizaciones injustificadamente, como expliqué en mi entrada "Buitre leonado, la picaresca de algunos ganaderos". En esta fotografía, tomada el 29 de diciembre de 2017 en Mendeika, municipio de Orduña (Bizkaia), una vaca atacada por buitres leonados durante el parto. El ganadero la llevó hasta la cuadra después del ataque. El ternero aún estaba vivo y sin picotazos, pero se le había roto la columna vertebral, por lo que iba a ser sacrificado.
En esta fotografía se aprecian los daños provocados en la vulva de la vaca por los picotazos de buitre leonado. Debido a estas heridas, el ganadero decidió que si sobrevivía a la posible infección, la engordaría para venderla al matadero. Muchos casos de supuestos ataques de buitres se comprueba que son consumos de carroña gracias a la ausencia de hemorragias, que dejan señales claras en la parte interna de la piel. Las hemorragias solo se producen en animales vivos.

8 de septiembre de 2015

Pepín, pastor de La Ponata

José Elejalde Mendibil, "Pepín", con 87 años, es el único pastor que está pasando el verano de 2015 con sus aproximadamente 300 ovejas en las "txaulas" de La Ponata, un paraje de unas 100 hectáreas en la altiplanicie de Sierra Sálvada, el único territorio que tiene Orduña en lo alto de la sierra. Con 13 años le tocó pasar el verano con el rebaño familiar en La Ponata, ya que su hermano mayor fue llamado a cumplir el servicio militar en el año 1942 y él tuvo que suplirle a pesar de su temprana edad.
Pepín con su vieja perra de raza "border collie", andando a buen paso hacia el lugar donde se encuentra el rebaño de otro pastor, para evitar que sus ovejas se pasen a su "pastiza", término con el que se conoce localmente al paraje que, de mutuo acuerdo, tiene asignado cada pastor en la sierra para su rebaño. Algunos rebaños apenas necesitan ser guiados para que no se salgan de su "pastiza", pero otros son más propensos a hacerlo, a veces incluso a territorio burgalés.
El lobo (Canis lupus) recolonizó el País Vasco a comienzos de la década de los 80 del pasado siglo tras unos 30 años de total ausencia. Incluso se estableció alguna manada en el oeste de Álava y dos en el Valle de Losa (Burgos), lo que no sucedía desde hacía un siglo, según los testimonios, hoy eliminadas. La Diputación Foral de Álava favoreció con subvenciones la introducción de los perros mastines para la protección de los rebaños. Pepín me contó que a él los lobos le han matado o herido unas 200 ovejas en las dos últimas décadas del siglo XX y en la primera del XXI. Él, durante batidas autorizadas, ha matado dos lobos en el norte de Burgos, uno en Relloso y otro en Castresana. A Pepín le falta una mano. Tomé esta y las anteriores fotografía y vídeo en La Ponata el 7 de septiembre de 2015.
En esta fotografía, la "txaula" de La Ponata donde ha pasado este verano Pepín, que me cuenta que su padre fue uno de los constructores de la primitiva "txaula" en 1932, "antes de la guerra". Fue reformada en el año 1989, cuando comenzó a usarse como refugio de montaña hasta el año 2008, cuando la solicitaron Pepín y su sobrino Josu Goti Goti, de Venta Fría. Tomé esta fotografía el 26 de enero de 2012.
En esta fotografía se ve Venta Fría, al pie del monte Iturrigorri, junto a Lendoño Goikoa, municipio de Orduña (Bizkaia), el 14 de octubre de 2006. La Ponata se encuentra justo encima de este monte.

22 de abril de 2015

El Raposero

El alimañero es una figura histórica muy antigua. Su labor ha sido legislada desde la Edad Media para beneficio y salvaguarda de los bienes de los ganaderos y agricultores. Desde entonces y hasta el año 1970 en España se les ha premiado, sobre todo cuando capturaban lobos, osos, linces o zorros. Sólo cuando a finales del siglo XIX la caza recreativa se convirtió en negocio, la captura de otras especies comenzó también a premiarse. Es decir, cualquier especie que tuviera a la perdiz o al conejo en su dieta pasó a considerarse alimaña, lo que incluía una larga lista de mamíferos carnívoros y de aves rapaces y córvidos. La Real Orden de 7 de julio de 1915, vigente hasta su derogación por la Ley de Caza de 1970, estableció las recompensas que los ayuntamientos debían abonar a los alimañeros. En la fotografía, el alimañero Francisco Zubeldia "el raposero". Esta fotografía la conserva el pastor Pepín Elejalde en la Venta Fría de Lendoño Goikoa, municipio de Orduña (Bizkaia). Apareció publicada en nuestro libro "Pastoreo en Sierra Salvada", editado en el año 2014 por nuestra Asociación Salvagoro.
En el citado libro se puede leer "Patxi El Raposero, fue contratado por los pastores para que ejerciera su oficio en la sierra durante unos 20 años y su presencia dejó una gran huella entre los pastores...Venía en invierno desde Zaldibia en Gipuzkoa, donde nació en 1894, y se hospedaba en la Venta Fría de Lendoño de Arriba o en Madaria, en casa de Daniel Albisua. Cada pastor le pagaba según el número de ovejas que tenía. Unas veces cobraba en ovejas y otras en dinero. Así, un año en Gorbea, en el que le contrataron 160 pastores, cobró una cordera de año de cada pastor con más de 100 ovejas, 10 duros de los que tenían menos de 100 ovejas y los de menos de 50 ovejas pagaron 25 pesetas. Este contrato lo renovó durante 15 años. Dedicado a esta labor desde los ocho años, aprendió el oficio de su padre que lo había aprendido a su vez del suyo. Desarrolló su labor en las provincias cercanas a Gipuzkoa: valle de Mena, Sierra Salvada, el Gorbea, la Sierra de Urbía o el Aizkorri. Él también enseñó a su hijo la profesión, pero este prefirió ir a trabajar a una fábrica". En esta fotografía, tomada el 14 de octubre de 2006, se ve Venta Fría al pie del monte Iturrigorri.
"Para matar los raposos, El Raposero preparaba unas píldoras de sebo en una sartén, deshacía un trozo de sebo y luego lo dejaba enfriar, a continuación lo partía en unos trozos de tamaño un poco menor que una aceituna. Dentro metía el veneno (estrictina). Esta cápsula la introducía en un trozo de carne y la llevaba a la sierra para colocarla en lugares estratégicos. También hacía otra mezcla con harina, espinas de merluza y otros alimentos que atraen a los raposos. El veneno se ponía al atardecer, después de avisar a los pastores de que ataran a los perros. Se colocaba el veneno en los lugares donde los raposos dejaban sus marcas. Esto se notaba porque el berozo (brezo) y la hierba estaban más verdes y por la presencia de sus excrementos. El trozo de carne envenenado lo enterraba en el suelo y atraía al raposo con desechos de oveja u otros animales que llevaba a rastras detrás suyo o untado en las suelas del calzado. A primera hora de la mañana acudía a comprobar si el raposo había comido la carne o no. En caso de no haberla comido, la retiraba. Si el raposo comía el veneno, no tardaba mucho en morir, pero en ocasiones, a pesar de morder la carne, la dejaba al notar algo raro...Según sus cálculos habría matado más de 3.000 raposos en los 40 años dedicados a esta labor". En la fotografía, un Zorro (Vulpes vulpes) silvestre.
"Cuando se trataba de matar lobos, el procedimiento era distinto. En este caso, El Raposero preparaba unos tubitos con ramas finas de saúco (Sambucus nigra) de unos seis centímetros de largo y dentro metía el veneno (estrictina). Con estos tubos hacía un collar que se lo ponía a unas ovejas que se dejaban sueltas por la noche para que las atacara el lobo. El lobo, que casi siempre muerde en el cuello al atacar a una presa, rompía las ramas y se envenenaba. En los años que actuó en Sierra Salvada mató 2 lobos, uno que había matado 25 ovejas en Salmantón y otro que campeaba en los alrededores de la Virgen de La Antigua". La estrictina es un alcaloide obtenido de las semillas del árbol de la nuez vómica (Strychnos nux-vomica), originario de los bosques tropicales del Sudeste Asiático. En Europa comenzó a usarse como veneno para matar animales en el siglo XVII. Consiguieron sintetizarla en laboratorio a principios del siglo XIX. En la fotografía, diversos cepos conservados en el Museo de Orozko.
En el año 1953 el gobierno de Franco creó las Juntas Provinciales de Extinción Animales Dañinos y Protección a la Caza y Pesca Fluvial, que se debían constituir en todas las provincia españolas según el Decreto de 11 de agosto de 1953 del Ministerio de Agricultura. Los gastos que originaba y las indemnizaciones que otorgaba se financiaban con los fondos aportados obligatoriamente por cada Ayuntamiento y con los donativos de particulares, generalmente grandes terratenientes, agrupaciones de ganaderos y otros. Aunque el Decreto establecía la obligatoriedad de constituir Juntas en todas las provincias, tan sólo fueron efectivas en veinte y no todas actuaron desde el primer año. En ninguna de las provincias vascas se llegó a constituir ninguna Junta de Extinción. Donde se constituyeron, continuaron con su labor hasta el año 1961, año en que sus funciones fueron asumidas por los Gobiernos Civiles de cada provincia, que siguieron concediendo en la siguiente década autorizaciones administrativas para el uso de venenos y lazos, y para la realización de batidas contra las llamadas alimañas en los cotos de caza. Esta práctica desapareció con el reglamento de caza de 1971 y con el Decreto de 1973 que protegía varias especies. Esto fue posible gracias a la actuación decidida de Félix Rodríguez de la Fuente en contra de las Juntas de Extinción y en favor de la protección de la fauna silvestre, en especial las aves rapaces. En la fotografía, yo en un restaurante de Antequera (Málaga) el 22 de julio de 2010.

8 de septiembre de 2014

Libro "Pastoreo en Sierra Salvada"

El sábado 6 de septiembre de 2014 mis amigos de la Asociación Salvagoro presentaron el libro "Pastoreo en Sierra Salvada" a sus principales protagonistas: los pastores. El libro es el resultado del trabajo de 13 autores (Ricardo Aguirre, Andoni Aldama, Enrique Arberas, Carlos Fernández, José Luis Gotxi, David Guinea, Xabier Iturrate, Inés Latorre, Goretti Mendia, Luis Padura, yo e Israel Robles) y 5 colaboradores (José Mª Angulo, Pedro Cruzado, Guillermo Eizaguirre, Jesús Mª Garayo y Carlos Urruela). Yo también lo presenté en Lendoñobeiti (Orduña), al final del recorrido guiado y comentado que hicimos 101 personas por los montes de la Junta de Ruzabal ese mismo día. Son 515 páginas repletas de información inédita. La edición ha corrido por cuenta de la Asociación Salvagoro, de la que formo parte. Pinchad en la imagen para verla más grande. 

10 de julio de 2013

Pastoreo con cabra

El pastoreo con ovejas y cabras es responsable en parte del mantenimiento de un ecosistema que a veces se ha llamado pasto-enebrales con junquillo. En las laderas orientadas al sur del Valle de Losa es frecuente esta agrupación vegetal en la que se mezclan plantas herbáceas perennes y pequeñas matas sobre un terreno erosionado donde se ha perdido el suelo humífero del quejigal, que es su vegetación primigenia. Este ecosistema fue originado tras la destrucción del quejigal y el prebrezal de sustitución. El uso repetido del fuego junto con el pastoreo han mantenido este ecosistema sobre suelos empobrecidos y aquejados de procesos erosivos que dificultan su recuperación. Un buen número de especies de carácter mediterráneo habitan en los pasto-enebrales con junquillo del Valle de Losa: enebro (Juniperus communis subsp. communis), Erica vagans, Genista hispanica subsp. occidentalis, Dorycnium pentaphyllum, Genista scorpius, Lavandula latifolia, Thymelaea ruizii, Linum suffruticosum subsp. appresum, Argyrolobium zanonii, Fumana ericifolia, Coronilla minima subsp. minima, junquillo (Aphyllanthes monspeliensis), Koeleria vallesiana, Onobrychis argentea subsp. hispanica, Globularia vulgaris, Catananche caerulea, Astragalus monspessulanus subsp. monspessulanus, Carduncellus mitissimus, Potentilla neumanniana, Carex humilis, Brachypodium pinnatum, Bellis sylvestris, Euphorbia flavicoma subsp. occidentalis, Rhaponticum coniferum o Linum narbonense. Solo con recorrer 5 o 10 kilómetros podemos pasar de disfrutar con la observación de especies de óptimo mediterráneo en el Valle de Losa a otras propias de la alta montaña que conservan poblaciones relictas a altitudes inusualmente bajas en la umbría de Sierra Sálvada. Una experiencia difícil de repetir en otros lugares. Tomé esta fotografía cerca de Zaballa, en la Junta de Villalba de Losa (Burgos), el 20 de junio de 2013, donde pude observar todas las especies antes nombradas.

17 de mayo de 2013

Efectos de los cercados de exclusión ganadera

En esta fotografía aérea se observa la recuperación de la vegetación natural tras la instalación en el año 1996 de sendos cercados de exclusión que evitase el pastoreo y ramoneo del ganado. La flecha superior indica un cierre de exclusión de una superficie trapezoidal de 8.000 metros cuadrados, con dos grandes hayas (Fagus sylvatica) en un extremo de su interior. La flecha inferior indica un cierre de exclusión en el interior del hayedo de Curtiveranos, junto al portillo de Aro, municipio de Aiara (Araba).
En esta fotografía aérea se observa la recuperación de la vegetación tras 17 años en la zona señalada por la flecha inferior de la fotografía superior. La roca caliza del karst ha quedado prácticamente cubierta por el color verde de la vegetación que se ha desarrollado sin el freno del pastoreo del ganado.
El cercado de exclusión permite observar la diferencia que hay entre la zona dedicada al pastoreo del ganado y la zona de exclusión para favorecer la recuperación de una parte del hayedo de Curtiveranos, ya que el pastoreo dentro de los bosques impide que prosperen los pequeños árboles nacidos de semilla en los claros y bordes forestales porque el ganado se come todos los brinzales.
En esta fotografía se observa el cambio paisajístico pasados 17 años tras la instalación del cercado de exclusión. Un pastizal rasurado con arbustos y matorrales dispersos y ramoneados ha dado paso a un pastizal que consigue completar anualmente su ciclo biológico, mientras los arbustos y matorrales van creciendo y ocupando superficies progresivamente mayores. Los pastizales de las montañas vascas son artificiales y muy pobres en especies, en comparación con los pastizales supraforestales que pueden observarse, por ejemplo, en los Pirineos. Esos pastizales supraforestales son naturales y más ricos en especies, incluidas numerosas herbáceas propias de la alta montaña. Esos pastizales naturales se encuentran a una altitud superior a los 1.600 metros de altitud, por encima de la cima más alta de la Comunidad Autónoma del País Vasco, allí donde ni siquiera los pinos negros (Pinus uncinata) consiguen prosperar, tal y como puede observarse en el Pirineo navarro, por ejemplo.
En el proceso natural de sucesión ecológica en las montañas del País Vasco, los pastizales obtenidos tras la destrucción de los bosques, sin su pastoreo, son invadidos por matorrales y arbustos. En Sierra Sálvada, es principalmente el brezo Erica vagans. Este es un paso intermedio de la recuperación natural del bosque.
Tras los brezales, en Sierra Sálvada aparecen los espinares, formados por espino albar (Crataegus mongyna) y endrino (Prunus spinosa). Diversas especies de mamíferos y aves dispersan las semillas de sus bayas comestibles en sus excrementos.
Si hay hayas, en el suelo de los claros y bordes forestales germinan numerosos hayucos, dando lugar a una dura competencia entre los brinzales que, inevitablemente, dará lugar a la recuperación natural del hayedo. Diversas especies de herbáceas aprovechan desde el final del invierno hasta mayo para florecer y fructificar en el sotobosque del hayedo, ya que la sombra que proyectan las copas de las hayas impide a estas plantas culminar con éxito su ciclo biológico debido a la escasez de luz en el interior del hayedo una vez que las hojas se han desarrollado completamente. Son esas las especies que pastorea el ganado dentro de los bosques. Si el pastoreo es intenso, las especies más apetecidas por el ganado pueden llegar a desaparecer por completo, como puede observarse en esta fotografía.
En esta fotografía aérea se observa la recuperación de la parcela con un cierre de exclusión en una zona kárstica. 17 años sin pastoreo ha dado lugar a este gran cambio paisajístico. Un karst prácticamente desnudo de vegetación ha dado paso a un paisaje bastante cubierto por la misma.
En esta fotografía se ve el cercado de exclusión ganadera. Incluso a bastante distancia se observa el cambio en el paisaje tras 17 años sin pastoreo.
En esta parte del cierre de exclusión se observa cómo las herbáceas y las matas del brezo Erica vagans han acabado por tapizar la superficie del karst. En primer plano, también se aprecia el efecto del ramoneo del ganado sobre las matas de brezo.
En esta fotografía también queda en evidencia el cambio en el paisaje a un lado y al otro del cercado de exclusión. También se llega a apreciar un cambio en su composición florística. El pastoreo, como no puede ser de otra forma, favorece a unas especies y perjudica a otras.
En las zonas tapizadas únicamente por plantas herbáceas, queda aún en mayor evidencia los efectos del pastoreo. Las herbáceas de las zonas pastoreadas no consiguen finalizar su ciclo biológico, es decir, no consiguen florecer ni fructificar. Esto, sin duda, acabará por eliminar de las superficies dedicadas al pastoreo a muchas especies que necesitan culminar su ciclo biológico y reproducirse mediante semillas. Y serán favorecidas las especies que son capaces de sobrevivir sin reproducirse sexualmente durante muchos años.
Las herbáceas libres del pastoreo consiguen tapizar el karst casi completamente en solo 17 años. La carga ganadera que soporta Sierra Sálvada es de las más altas registradas en el País Vasco. El sobrepastoreo provoca erosión, cambios en la composición florística de los pastizales y su degradación. Tomé estas fotografías el 13 de mayo de 2013.