El escarabajo ciervo volante (Lucanus cervus) es el coleóptero europeo más grande. Los machos llegan a medir 8,5 centímetros de longitud y son bastante más grandes que las hembras, en parte por el mayor tamaño de sus mandíbulas, que emplean en las luchas por el acceso a las hembras. Cuando vuelan los adultos durante su corto periodo de vida de 15-30 días, durante los meses de julio y agosto, son realmente impresionantes. Son animales de hábitos nocturnos, pero fáciles de ver al atardecer, cuando comienzan a estar activos. Durante el día permanecen quietos sobre las ramas de los árboles. Está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.
Está presente en los bosques caducifolios de todo el País Vasco, excepto hayedos, según el artículo de Eider Ruiz Manzanos "Nuevas localizaciones de Lucanus cervus Linnaeus (1758) para el País Vasco (España) (Coleoptera, Lucanidae)", publicado en el año 2005 en el Boletín, Sociedad Entomológica Aragonesa. Las larvas se alimentan durante 1-5 años de madera en avanzado estado de descomposición, por lo que dependen directamente de la conservación de la madera muerta en los bosques, casi siempre muy escasa debido a la gestión forestal que se realiza, que evita concienzudamente su generación y presencia, mediante entresacas que eliminan los árboles muertos o enfermos, para evitar la propagación de las llamadas plagas y enfermedades forestales. Las larvas pueden alimentarse de la celulosa de la madera gracias a su simbiosis con bacterias intestinales que consiguen digerirla. Una larva de un gramo consume 22 centímetros cúbicos de madera al día, por los que, como el resto de los insectos saproxilófagos, el ciervo volante cumple un importante papel al reciclar la madera muerta. Las larvas alcanzan los 10 cm de longitud antes de la pupación.

