Con el nombre de "bollo", los habitantes de la zona se refieren al fenómeno meteorológico por el que en invierno, con tiempo anticiclónico y cielo despejado, se acumula la niebla en el Valle de Losa (Burgos) por el efecto de la inversión térmica. El viento del sur suave empuja esta niebla hasta el borde del cantil, cayendo finalmente hasta media ladera como una gigantesca cascada de nubes hacia los valles de Arrastaria, Orduña y Aiara. Tomé estas fotografías el 12 de diciembre de 2015, día en el que el "bollo" duró todo el día. Es decir, no dejó de derramarse la niebla fría del Valle de Losa sobre los valles cantábricos al pie de la sierra. Desde la balsa de La Rondina o Gama, municipio de Orduña (Bizkaia).
Desde la carretera a Zedelika en Orduña.
Desde la carretera a Zedelika en Orduña.
Desde la carretera a Zedelika en Orduña.
Desde la carretera a Zedelika en Orduña.
Desde Lateta.
Desde el embalse de Maroño, municipio de Aiara (Araba).
La ciudad de Orduña desde el puerto del mismo nombre.
Monte de San Pedro y puerto de La Barrerilla desde el puerto de Orduña.
El último caserío en la subida del Puerto de Orduña y Sierra Sálvada.
Pico del Fraile y cantiles de Sierra Sálvada sobre el pueblo de Tertanga.
Pico del Fraile desde Tertanga.
Txarlazo desde La Rondina.
Txarlazo y Txolope desde Lateta.
Txarlazo desde Lateta.
Solaiera desde Lateta.
Bedarbide desde el Alto de las Campas.
Iturrigorri desde el Alto de las Campas.
Arroyo en Lendoñobeiti. En las páginas 4 y 5 del número del mes de febrero de 2015 de la orduñesa revista Zikoina aparece una entrevista que me hicieron. Se titula "El espectáculo de ver varios buitres volando a pocos metros solo pasa aquí".
Los días de viento sur son una buena oportunidad para fotografiar paisajes en el País Vasco, ya que las nubes adquieren colores espectaculares y la atmósfera seca y transparente permite la obtención de fotografías nítidas. El 14 de febrero de 2014 el viento sur afectó a la vertiente cantábrica del País Vasco. Dificultó o imposibilitó el aterrizaje de aviones en el aeropuerto de Loiu, cerca de Bilbao y fue capaz de mover los contenedores metálicos en el Puerto de Bilbao en Santurtzi. A las horas que tomé estas fotografías, a 6 kilómetros de distancia, en el observatorio meteorológico que hay en el monte Txarlazo, el viento sopló con velocidades medias de 70-90 km/h y máximas que superaron los 130 km/h.
En esta fotografía y en la anterior, Belandia Urrutxi, municipio de Orduña (Bizkaia).
Otra vista de las casas de Belandia Urrutxi.
Este cierre ganadero separa un pastizal pastado de otro sin pastar.
En Belandia Urrutxi (Orduña) así se movía la hierba seca de un pastizal sin segar ni pastar.
Desde el camino de Belandia (Orduña) a Aguiñiga (Aiara).
El pastizal con la hierba completamente seca de Belandia Urrutxi (Orduña), mecido por el viento.
Barrio Medio de Belandia o Medio Bizkar desde cerca de Belandia Urrutxi y la Sierra Sálvada orduñesa al fondo.
Belandia y al fondo el monte Txarlazo, donde se encuentra el observatorio meteorológico donde a la hora que tomé estas fotografías se alcanzaron velocidades superiores a los 130 km/h.
Belandia y la Sierra Sálvada orduñesa al fondo, desde cerca del límite entre Orduña (Bizkaia) y Aiara (Araba).
Las grandes nevadas provocan la selección de las especies y los ejemplares de árboles más adaptados a los rigores invernales. Especies originarias de zonas con climas benignos durante el invierno están poco adaptadas a las nevadas y los vientos intensos, comunes en las montañas vascas. Ramas rotas y árboles derribados son el resultado de las nevadas y el viento intenso, sobre todo en el caso de los pinos de Monterrey (Pinus radiata) y los eucaliptos, mal adaptados a nuestro clima.
También las especies autóctonas, bien adaptadas al clima local, sufren una selección de sus ejemplares por la que los árboles inclinados o los debilitados por alguna plaga o enfermedad son susceptibles de acabar derribados sobre el suelo. En el caso de las hayas de la fotografía, derribadas sobre el camino carretero que sube desde la ciudad de Orduña hasta el Valle de Losa, seguramente son varios los factores que han provocado su derribo. Entre ellos, el descalce parcial sufrido en sus raíces al encontrarse en el talud de la pista.
Este año hay leña de sobra en los montes a pie de pista en Orduña para las suertes anuales de leña, tan dañinas para la reproducción de las aves forestales catalogadas como amenazadas por realizarse dentro de su época de reproducción.
Tomé estas fotografías en el viejo camino carretero del Txarlazo, municipio de Orduña (Bizkaia), el 16 de febrero de 2013, entre nevada y nevada.
El "bollo" sobre los montes Txarlazo y Solaiera, municipio de Orduña (Bizkaia), desde la carretera entre Orduña y el Alto de las Campas.
Con el nombre de "bollo", los habitantes de la zona se refieren al fenómeno meteorológico por el que en invierno, con tiempo anticiclónico y cielo despejado, se acumula la niebla en el Valle de Losa (Burgos) por el efecto de la inversión térmica. El viento del sur suave empuja esta niebla hasta el borde del cantil, cayendo finalmente hasta media ladera como una gigantesca cascada de nubes hacia los valles de Arrastaria, Orduña y Aiara.
Con la ayuda de un teleobjetivo tomé esta fotografía del "bollo" sobre el monte Bedarbide, municipio de Orduña (Bizkaia) desde la carretera del Puerto de La Barrerilla.
El monte Iturrigorri desde el mismo punto que la fotografía anterior. Tomé estas fotografías el 10 de enero de 2013.
Debido a la sequía estival que está padeciendo Orduña (Bizkaia), las hayas (Fagus sylvatica) que se encuentran sobre suelos poco profundos están sufriendo gran estrés hídrico, lo que les ha llevado a desprenderse de sus hojas con un adelanto de dos meses sobre las fechas habituales. Esta fotografía, tomada junto a la fuente de Gualdetxu, al pie del cantil del monte Txarlazo, municipio de Orduña (Bizkaia), no tendría nada de particular en el mes de octubre, pero es extraordinaria, pues la tomé el 27 de agosto de 2012, al igual que el resto de estas fotografías.
Algunas hayas han decidido desprenderse de sus hojas incluso antes de que se secasen y perdieran su clorofila.
Algunos ejemplares que se encuentran en lugares muy afectados por el viento, han visto acelerado este mecanismo fisiológico de respuesta ante el severo estrés hídrico que están sufriendo. Aquí el hayedo se asienta sobre suelos margosos muy someros, con escasa capacidad de retención del agua. Si no llueve durante varias semanas, al haya le basta con un tiempo nuboso y con nieblas para pasar el verano sin mayores problemas, pero este verano ha sido seco, caluroso y de cielos despejados incluso en esta sierra.
Otra de las consecuencias de la sequía es la escasez de agua en los cursos fluviales, aunque de esto tienen tanta culpa o más las crecientes captaciones de aguas para usos humanos. Este es el cauce del río Nervión al paso junto a la ciudad de Orduña, completamente seco en algunos tramos.
En esta vista panorámica de la Sierra Sálvada en Orduña también se aprecian los efectos de la sequía, aunque no son tan espectaculares si nos fijamos en el conjunto paisajístico como si ponemos nuestra atención en los detalles.
En este video, de calidad bastante escasa por desgracia, se aprecia la intensa caída de hojas que se estaba produciendo en el hayedo, cerca de la fuente de Gualdetxu, como consecuencia de unas rachas de viento moderadas.
Estas fotografías son de un 8 de enero, pero no de este año, sino del año 2009. Lo normal es que por estas fechas ya hayan caído una o varias nevadas de las que cubren hasta las calles y los tejados de la ciudad de Orduña, como se ve en esta fotografía. Pero el tiempo es variable y después de varios inviernos con nevadas invernales importantes por estas fechas, este año está siendo especial. Tampoco ha nevado mucho en amplias zonas del resto de Europa. Por ello, aún no se ha producido la llegada de avefrías europeas (Vanellus vanellus), zorzales (Turdus spp.) y otras especies, que a menudo llegan exhaustas hasta las campiñas cantábricas desde Francia y otros países en su huida de los territorios cubiertos por la nieve y el hielo. En la fotografía la ciudad de Orduña en primer plano y el valle de Arrastaria y las paredes del cañón del Nervión, en el extremo oriental de Sierra Sálvada.
Los duros inviernos que se producen en buena parte de la Tierra, sin duda, han modelado y limitado las especies capaces de vivir en estas regiones. La criba ha sido muy intensa a lo largo del tiempo. La biodiversidad se ha multiplicado de forma prodigiosa en las regiones tropicales, mientras resulta muy baja en las regiones polares. Nosotros nos encontramos en una situación intermedia. En la fotografía, los montes Txarlazo y Txolope desde el Alto de las Campas, municipio de Orduña (Bizkaia).
Sierra Sálvada con su estructura altiva se enfrenta a los húmedos vientos del Cantábrico, provocando abundantes precipitaciones y complejos fenómenos de karstificación, ausencia casi absoluta de escorrentías y numerosos microhábitat. Sus cortados tienen un origen tectónico, cuando la Orogenia alpina hizo que la meseta castellana se elevase y se creasen importantes diferencias de cota con respecto a las zonas adyacentes. Posteriormente y hasta la actualidad, la acción erosiva fluvio-kárstica de los ríos de la cuenca Norte ha provocado un importante vaciado.
En invierno, cuando el tiempo es estable y anticiclónico, con cielos despejados, heladas nocturnas y viento del sur suave o moderado, se acumula aire frío y seco en el Valle de Losa por efecto de la inversión térmica, ya que este es más pesado que el cálido y húmedo, lo que fuerza a desplazarse a una fría y densa niebla pegada al suelo desde el fondo del Valle de Losa hasta el borde de Sierra Sálvada, cayendo finalmente hasta media ladera como una gigantesca cascada de nubes hacia los valles de Arrastaria, Orduña y Aiara. El “bollo”, como se conoce localmente a este fenómeno, cubre de hielo la vegetación debido a las bajísimas temperaturas que se registran en su interior, de hasta 17 grados bajo cero.