Los grandes mamíferos, más si viven en grupos o manadas, como los gorilas, los chimpancés, los macacos, los leones o los lobos, son los animales más estudiados, y seguramente lo han sido porque en ellos podemos encontrar comportamientos parecidos a los nuestros. Louis Leakey (1903-1972) en el siglo pasado impulsó varios grupos de investigación de primates superiores con el objetivo de comprender mejor el modo de vida de los primeros homínidos. A mi juicio, entre las aves, los buitres leonados tienen muchos comportamientos que recuerdan a los del ser humano: son gregarios, colaboran en la búsqueda de alimento, mantienen disputas, sobre todo en el acceso a las carroñas, compiten por los mejores emplazamientos de sus nidos y, frecuentemente interaccionan con cierta agresividad, pero sin provocar heridos ni muertos. En esta fotografía, tomada el 25 de de febrero de 2026 en Sierra Sálvada, se ve el preciso momento en el que un buitre leonado que estaba plácidamente echado sobre su huevo se levanta visiblemente enojado (con las plumas encrespadas) e inicia la carrera hacia otro ejemplar que, con todo descaro, acaba de robar parte del material de su nido. No es un comportamiento extraordinario, ya que lo he visto hacer en numerosas ocasiones. Son estos comportamientos de agresividad sin daños los propios de animales gregarios, como nosotros mismos.

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