El buitre leonado (Gyps fulvus) prácticamente carece de dimorfismo sexual. Aunque las hembras tienden a ser algo mayores que los machos, la diferencia es tan pequeña que es inapreciable durante las observaciones. Además, los machos tienden a tener una cabeza más abombada, menos angulosa y más grande que la de de las hembras. Cuando se observan parejas en el nido, a veces se puede presumir cual es el macho y cual la hembra en función de las características de sus cabezas, pero en este caso parece imposible. Al final, resulta clarificador ver una de sus cópulas.
Según estas fotografías, tomadas el 24 de febrero de 2026, el ejemplar con la anilla amarilla 457 ha resultado ser el macho de la pareja: se aprecia la anilla metálica que porta en su pata derecha. Durante la cópula, la hembra adopta una postura horizontal y entonces el macho salta sobre el lomo y extiende el cuello para frotar ambos lados del cuello de la hembra. Las cópulas de los buitres son bastante ruidosas, ya que emiten gemidos. El macho permanece sobre la hembra un promedio de 48 segundos, pero el contacto cloacal dura una media de 12 segundos.


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