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22 de octubre de 2021

Libro "Las canteras moleras de Orozko"

El 22 de octubre de 2021 se presentó en la sala Donibane de Orozko el libro "Orozkoko errotarri-harrobiak/Las canteras moleras de Orozko", obra de mis amigos Javier Castro e Iñaki García Uribe tras varios años de trabajo. El libro, escrito en castellano y en euskera, ha sido editado por el ayuntamiento de Orozko y consta de 164 páginas, aproximadamente la mitad dedicadas a fotografías en color. Tras la presentación del alcalde, Pedro María Intxaurraga, sigue una presentación de 7 páginas de mi amigo Juanjo Hidalgo, seguramente el historiador que más tiempo ha dedicado al estudio de la historia de Orozko, donde pormenorizadamente explica el marco histórico en el que se desarrolló el trabajo de los canteros que labraron en roca arenisca las muelas que se emplearon en los molinos harineros. Según la RAE una muela es una "piedra redonda de un molino que gira sobre otra fija para triturar grano u otras cosas". En euskera es "errotarri", literalmente "piedra de molino".
A continuación sus autores explican en la introducción que "este libro es el fruto de un trabajo de investigación etnográfica iniciado en el año 2010" y que forma parte de un trabajo internacional coordinado y liderado por el profesor de Historia Moderna Alain Belmont, de la Universidad de Grenoble, dentro del proyecto Atlas Meulières, donde pueden consultarse las 40 fichas dedicadas a cada una de las canteras moleras descubiertas en Orozko. A fecha del día de hoy, 27 de octubre de 2021, son 1067 las canteras de muelas catalogadas en su página web y cada una de ellas cuenta una ficha completa y muy detallada. Las muelas de Orozko están labradas en arenisca del Cretácico Inferior, una roca sedimentaria formada hace unos 100 millones de años a partir de arenas submarinas. Los tres municipios con más canteras moleras catalogadas hasta el momento se encuentran en el Macizo de Gorbeia y son los municipios alaveses de Zuia (62 canteras), Zigoitia (51) y el vizcaíno de Orozko (40).
En el capítulo "Las canteras moleras: un oficio extinguido" explican que las muelas mayores tienen un diámetro de unos 160 cm y que los canteros obtuvieron en Orozko más de 10.000 piedras de molino, sobre todo alrededor del monte Oderiaga. Todas las canteras se encuentran por encima de los 340 metros de altitud y el 60 % de ellas entre los 700 y 1240 metros. En el caso del dolmen de Pagozarreta se cree que la losa cameral pudo ser empleada para fabricar una muela. Cada muela pesa entre 400 y algo más de 1000 kilos. Hacer el agujero central era una labor crítica. "Se encuentran muy pocas muelas rotas con el ojo tallado o en fase de su ejecución porque llegado ese momento final de la labra se las llevarían al valle de forma inmediata. Hemos localizado poco más de una decena de muelas con ojo central repartidas en el 20 % de las canteras catalogadas".
Dos de los tres términos vascos con los que se conoce al molino llegaron del latín. La palabra "errota" procede del latín "rota", que significa muela del molino. Así, acabó por llamarse al todo (el molino) por la parte (la muela). Y después se rebautizó a la muela como "errotarri" para distinguirla del molino. Las palabras que significan molino en el euskera occidental, según explica el lingüista Joseba Abaitua en "Bolin, morin, bolun", proceden del romance molín (siglos VIII-X). El término "bolin" está en desuso y solo aparece fosilizado en la toponimia. El barrio bilbaíno de Bolueta significa "los molinos" y el paraje de Bolintxu, "molinillo". De "bolin" proceden los apellidos Bolibar o Bolinaga. En el euskera oriental se conoce al molino como "eihera", que procede de "eih", que es moler. Tomé estas dos fotografías en el monte Oderiaga, municipio de Orozko (Bizkaia), el 25 de agosto de 2016.

13 de noviembre de 2016

Las inundaciones de agosto de 1983

Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología, en la estación meteorológica del Aeropuerto de Bilbao el mes de agosto del año 1983, con 25 días con lluvia, ha sido el mes de agosto con más días de lluvia desde que se tienen datos, y también el mes con mayor precipitación, con 626,9 litros por metro cuadrado (813 litros por metro cuadrado de media en Bilbao). El 22 de agosto de 1983 comenzó a llover con intensidad.  Durante la Semana Grande de Bilbao, comenzó a llover torrencialmente el 26 de agosto de 1983, cuando el suelo ya estaba saturado de agua. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología, en la estación meteorológica del Aeropuerto de Bilbao, el 26 de agosto de 1983, con 252,6 litros, se alcanzó el máximo de precipitación en un día desde que se tienen datos. En el observatorio meteorológico de Iberdrola en Larraskitu (Bilbao) se recogieron 503 litros por metro cuadrado entre las 9 de la mañana del viernes 26 de agosto y las 9 de la mañana del sábado 27 de agosto. El período de retorno de unas inundaciones como aquellas se estima en 400 años.
En 36 horas llovió el equivalente a la mitad de la precipitación de un año medio en algunos observatorios. La precipitación, con una distribución de lluvias atípica, con gradientes elevadísimos y máximos aislados, comenzó en Gipuzkoa el 25 de agosto y se desplazó con posterioridad hacia la Navarra Atlántica, Bizkaia y Cantabria, produciendo un máximo extraordinario de precipitaciones en la zona próxima a Bilbao. Las poblaciones de Llodio, Galdakao, Ugao-Miraballes y Etxebarri se llevaron la peor parte junto a Bilbao. El caudal por el barrio bilbaíno de La Peña alcanzó los 3.000 metros cúbicos por segundo. El agua alcanzó hasta cinco metros de altura en algunos puntos de la capital vizcaína.
En el folleto Bizkaia, urez gainezka, desbordada se puede leer: La noche del 26 de agosto quedará impresa en la mente de todos los vizcaínos. Desde primeras horas del viernes, la lluvia cayó con fuerza, como ya lo hiciera los días anteriores. A las cuatro de la tarde varias zonas de la provincia empezaban a quedar anegadas. Las radios comenzaron a fallar. La población comenzó a angustiarse. Barrios anegados e incomunicados, puentes que se caen, carreteras que se cortan y Bilbao que se queda sin luz, agua ni teléfono. La sensación es de terror. La gente se refugia en sus casas, pega la oreja al transistor y se empieza a vivir una noche de auténtico pánico. Desde las ondas llegan consignas para no salir de casa, dejar el coche o no llamar por teléfono, y se lanza en cuatro idiomas a toda España la recomendación de que nadie se dirija hacia el País Vasco.
En Bilbao, el agua empieza a desbordarse y se desaloja la zona festiva en el Arenal (es la Semana Grande bilbaína). Sobre las siete de la tarde en varios barrios muchas personas son sacadas de casa para ayudar. Se piden lanchas neumáticas, mantas y cobijo para aquellos que se han quedado en la calle. En Galdakao, el cauce del Ibaizabal desbordado se extiende por el municipio y causa las primeras víctimas en el barrio de Olabarri. En Plentzia, la crecida de la ría resquebraja tres pilares del puente que da acceso al casco urbano, dejando a la villa únicamente comunicada por la carretera de Butrón. A las doce de la noche se anuncia que el puente del Ayuntamiento de la capital vizcaína está a punto de sucumbir.
El caudal de las aguas decrece poco a poco, y por la radio se va dando a conocer la situación: Asua, inundada, Bilbao incomunicado, Zamudio tiene dos metros de agua y en Lezama más aún, ya que de algunos caseríos solo se divisan los tejados. Las llamadas de socorro se suceden, pero sin que Protección Civil, Cruz Roja, Policía, Guardia Civil o Ertzaintza den a basto. Bizkaia se ha convertido por la noche en un gran mar plagado de pequeñas islas. Sobre las cuatro de la mañana, a la hora en que comienza a subir la marea, una tromba tan violenta como nadie recordaba se cierne sobre toda la provincia. Las primeras horas del día ofrecen una imagen dantesca. Desde Galdakao hasta Santurtzi todo está inundado. El agua alcanza los doce metros de altura en Etxebarri. 
La población de Miraballes queda incomunicada por tierra y sin ferrocarril. En Bakio se cae el puente de Ondarre, mientras que en Bermeo los vecinos observan atónitos el derrumbe de parte de su emblemático casino. Galdakao contempla impotente la destrucción de su estructura fabril. Las pérdidas son incalculables. Sigue lloviendo y, a través de la radio, se van conociendo los primeros datos concretos: muertos, puentes destruidos, carreteras cortadas, fábricas arrasadas, caseríos damnificados. A primera hora de la mañana se sabe que Carlos Garaikoetxea está en Bilbao. Las pérdidas económicas ascendieron a 200.000 millones de pesetas (1.200 millones de euros) .
En Euskadi murieron 39 personas y desaparecieron otras 5. Aunque no he podido encontrar un registro oficial de los fallecidos en las inundaciones, los muertos en cada municipio fue así: 9 en Galdakao, 5 en Gernika, 5 en Llodio, 4 en Bilbao, 3 en Ugao-Miraballes, 3 en Lemoiz, 2 en Arrigorriaga, 2 en Etxebarri y 1 en Arakaldo, Basauri, Busturia, Etxebarri, Mungia y Ondarroa. Todos en Bizkaia, excepto los de Llodio.
Askoa Ibisate González de Matauco, Alfredo Ollero Ojeda y Orbange Ormaetxea Arenaza publicaron en el año 2000 el artículo "Las inundaciones en la vertiente cantábrica del País Vasco en los últimos veinte años: principales eventos, consecuencias territoriales y sistemas de prevención" en el número 9 de la revista Serie Geográfica, donde se puede leer que "el principal acontecimiento catastrófico de las últimas dos décadas fue el conjunto de crecidas e inundaciones registradas en agosto de 1983. Los días 25, 25 y 27 de aquel mes, la vertiente cantábrica oriental y especialmente la cuenca del Nervión, registró unas precipitaciones de excepcional intensidad que provocaron numerosas inundaciones con un saldo de 37 fallecidos y daños materiales calculados en más de 150.000 millones de pesetas."
Sara Fuente Leonardo en Julio de 2014 presentó su Trabajo Fin de Master en la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo titulado Relación entre cambios de uso del suelo y riesgo de inundaciones en la cuenca del río Nervión, donde podemos leer: "El primer registro histórico referente a inundaciones en la cuenca del Nervión, también llamadas `aguaduchos´, data de 1380, poco después de fundarse la Villa de Bilbao en el año 1300. Hasta la actualidad la autora contabilizó un total de 53 inundaciomes." 
Tras la inundación de 1403 se construyó el primer muelle en la plaza del Mercado de Bilbao, pero "tan sólo quince años más tarde el agua arrasó la villa llevándose por delante la ferrería, que era la única del lugar, y el molino de Artunduaga así como el puente de San Antón. Esta última estructura también se ve afectada, llegando a romperse, en las avenidas de abril de 1428, septiembre de 1453, 1543 y septiembre de 1553. En 1596 se cuentan entre los destrozos de aquella avenida el derrumbe de la Casa Concejo del Ayuntamiento. Más destrozos ocasionados en mayo de 1606, en 1616 afectó enormemente a muelles y embarcaderos."
50.000 trabajadores se quedaron temporalmente sin posibilidad de trabajar. En Bizkaia los daños económicos en la industria fueron de 72 millones de euros. Más de 1.000 vehículos inservibles. 101 localidades fueron declaradas zona catastrófica. En el Casco Viejo la riada alcanzó los 3 metros de altura y se llevó los puentes de Bolueta y de La Ribera. Según un suplemento del periódico El Correo, "en El Peñascal, una avalancha procedente de la cantera arrojó sobre el barrio 300.000 metros cúbicos de roca, que junto con el agua y el fango formaron un amasijo destructor que sepultó medio vecindario".
Tras el paso de la riada, la marca del agua dejó en evidencia hasta donde subió el nivel del agua del río en cada lugar.
En Ugao-Miraballes la vía del ferrocarril quedó así.
Los vecinos temieron por la rotura de la presa de Zollo, como había sucedido hacia menos de un año, el 20 de octubre de 1982, en Tous (Valencia), tras un episodio de lluvias torrenciales que provocó la muerte de más de 30 personas. En estas fotografías se ve la presa de Zollo, desbordándose.
Estas fotografías me las ha cedido para su publicación mi amigo Iñaki García Uribe. Las hizo su padre, que perdió en las inundaciones gran parte de un valioso archivo fotográfico.

Vídeo elaborado por Fernando González


"El día que Euskadi se inundó", presentado por Iñaki López


El documental de Pausoka