11 de marzo de 2015

Quebrantahuesos

El Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) es una especie extinta en el País Vasco como nidificante desde hace varias décadas. Se observan algunos ejemplares procedentes de la población reproductora que sobrevivió en los Pirineos y que se ha recuperado en las últimas décadas hasta alcanzar un punto cercano al máximo posible de territorios. Sin embargo, varios comederos consiguen que los ejemplares sin territorio queden fijados en la zona, con poca necesidad de buscar otro lugar donde vivir. Al mismo tiempo, un caro proyecto de reintroducción se está llevando a cabo en los Picos de Europa, dejando en evidencia que el veneno no ha dejado de estar presente, aunque haya disminuido mucho su uso. Como escribí en mi artículo "Situación y problemática de las aves rupícolas en Sierra Salvada", entrevisté a una persona que me pudo señalar en un mapa cartográfico la localización del rompedero que usaba una pareja que anidaba en las peñas sobre la localidad de El Ribero, dentro del municipio burgalés de Merindad de Montija, justo donde ahora se asienta una cantera. También recordaba cómo en el año 1947, tras trepar entre las rocas y finalmente subirse un joven encima del otro, llegaron a ver, coger y llevarse el huevo único que se encontraba en el nido, que era de color ladrillo y del tamaño de  los huevos de pavo. Tras robarle el huevo en 1947, la pareja no volvió a utilizar el nido entre los años 1948 y 1950. En la cercana localidad de Bercedo aún en la década de los 50 existía un nido activo, tal vez de la misma pareja reproductora. En la fotografía, un inmaduro de tercer año fotografiado el 30 de agosto de 2014 en el valle de Benasque (Huesca).
En Sierra Sálvada se han producido varias observaciones puntuales: un juvenil el 10 de abril de 1995, un ave el 1 de marzo de 1997, un inmaduro el 17 de marzo de 2000, y una más ya en Burgos, en la adyacente Peña Angulo el 7 de abril de 1991. En el Anuario Ornitológico de Bizkaia de los años 1998-2003, se recogen tres citas: 1 ave el 23 de abril de 1999 en Alluitz, 1 joven el 19 de abril de 2003 en Urkiola, y 1 joven el 21 de junio de 2003 también en Urkiola. En el vídeo, el mismo inmaduro de tercer año que en la fotografía.
En el Tomo X de las Memorias de la Real Sociedad Española de Historia Natural (1914-1918) entre las páginas 459 y 508 se incluye el "Catálogo de las aves observadas en Guipúzcoa y Vizcaya", de Julián Aldaz y Emazabel. Para el caso del Quebrantahuesos se indica que en junio de 1912 se capturó una cría recién salida del nido, que fue criada durante un año por el profesor de Historia Natural del Colegio de los Padres Jesuitas, donde se hallaba disecada en su Museo hacia el año 1918. En el número 348 de la revista Quercus, de febrero de 2015, mis amigos Gustavo Abascal, Mario Corral, Joseba Egiguren y José María Fernández-García publicaron su artículo "En busca del quebrantahuesos perdido", en el que se incluye una fotografía del gabinete de historia natural del colegio de los Padres Jesuitas de Orduña, tomada hacia el año 1925, en la que se observan varias especies disecadas entre las que se encuentra un ave que, en opinión de los autores, se asemeja al plumaje se segundo año del quebrantahuesos. Sin embargo, como advierten los autores, "la tonalidad de pecho y abdomen parecen excesivamente aclaradas, aunque una mala conservación del espécimen naturalizado podría explicarlo". Ese color aclarado también puede ser debido al período de cautiverio, ya que es posible que, como en los adultos, el color de su plumaje no sea del todo natural, sino adquirido mediante baños en zonas arcillosas ricas en materiales ferruginosos.

3 comentarios:

Markel dijo...

Crees que volveremos a ver a esta magnífica especie anidar en Bizkaia?

Juan Manuel Pérez de Ana dijo...

Markel:

Nosotros tal vez no lo veamos, ya que parece que tienen una filopatría exagerada. En cualquier caso, los comederos deben estar influyendo mucho en que los juveniles e inmaduros no se alejen mucho de sus zonas de nacimiento. Seguramente, ha llegado el momento de suprimir esos comederos en los que quedan fijados, ya que los Pirineos están saturados de parejas reproductoras y esos nuevos ejemplares solo pueden aspirar a ocupar las vacantes que quedan tras la muerte de los ejemplares. Están tan saturados que se habla de unidades reproductoras en vez de parejas, ya que en bastantes de los territorios hay 3 adultos, e incluso 4. La mayor parte de los ejemplares fijados en los comederos no tendrán la oportunidad de reproducirse. Con una pequeña población flotante de inmaduros y subadultos sería suficiente en los Pirineos.

Markel dijo...

Gracias Juanma, ojalá lo veamos.