8 de diciembre de 2014

Quejana y los Ayala

A los pies de Sierra Sálvada, en Quejana, municipio de Ayala/Aiara (Álava/Araba), se encuentra el conjunto monumental de época medieval más importante de Álava, declarado en 2002 Bien Cultural Calificado por el Gobierno Vasco, que incluye el palacio fortificado que mandó construir Fernán Pérez de Ayala en el siglo XIV, el torreón capilla de la Virgen del Cabello, mandado construir por Pedro López de Ayala y su mujer Leonor de Guzmán, donde se hallan sus tumbas de alabastro, el convento del siglo XIV y la iglesia de San Juan Bautista, de principios del siglo XVI. En el archivo de Quejana se conservan documentos desde el siglo XIV. Los más antiguos, del año 1378, corresponden a la fundación de la iglesia por Fernán Pérez de Ayala. 
Del origen de los Ayala y de su propio nombre, la fuente principal es lo escrito por Lope García de Salazar en su libro "Istoria de las bienandanças e fortunas", relato donde se mezclan la historia y la leyenda (comienza con el Génesis) y, por lo tanto, confuso. Al respecto, conviene tener en cuenta que tanto Lope García de Salazar como los Ayala fueron protagonistas de las guerras de bandos o banderizas, el primero en el bando de los gamboínos y los segundos en el de los oñacinos. Las guerras banderizas enfrentaron entre sí a los diferentes linajes de la nobleza rural vasca desde finales del siglo XIV hasta finales del siglo XV, cuando los Reyes Católicos impusieron la pacificación, iniciando un período de desarrollo y bonanza económica que no volvería a repetirse en los siguientes cinco siglos. 
En el año 1040 Lope Velázquez y Galindo Velázquez dominaban los pasos por Sierra Sálvada, Angulo y Mena entre la primitiva Castilla y el puerto de Colindres y las riberas de Somorrostro y Baracaldo. Hasta el año 1328, cuando muere sin sucesión directa Juan Sánchez de Salcedo, continúa el linaje de los Ayala-Salcedo. Entonces llegaron a Ayala los hermanos Sancho y Fernán Pérez de Ayala (1305-1385), nacidos en Castilla e hijos del señor de la ciudad de Cartagena. Tras varios meses de luchas, muere Sancho y su hermano Fernán se hace cargo del señorío de Ayala, dando inicio a una de las familias más importantes de la política castellana y de la historia de Álava en los siglos XIV, XV y XVI.
Las villas se protegieron de los belicosos "jauntxos" rurales mediante la creación de las Hermandades, que contaron con la protección de la Corona de Castilla. La Junta General de Hermandad aprobó el Fuero Viejo de Vizcaya en el año 1452, que juraron los Reyes Católicos bajo el Árbol de Gernika: Fernando el 30 de julio de 1475 e Isabel el 17 de septiembre de 1483. En el año 1528 se aprobó el Fuero Nuevo de Vizcaya, abolido en el año 1876 junto a los fueros de Guipúzcoa y Álava al término de la Tercera Guerra Carlista.
Entre las primeras actuaciones de Fernán Pérez de Ayala destaca su participación en el Pacto de Arriaga o "Voluntaria Entrega" el 2 de abril de 1332, reunión de "todos los fijosdalgo et labradores de Álava" con el rey Alfonso XI para disolverse como Cofradía de Álava y ceder su territorio a la Corona de Castilla. Poco después Enrique II le nombró Alcalde Mayor de Vitoria y Merino de Álava, a pesar de haber nacido en Toledo y, por tanto, contradiciendo el Fuero, que decía que los alcaldes elegidos deberían ser "fijosdalgo naturales de Álava". Mayor importancia aún alcanzó su hijo Pedro López de Ayala.
Pedro López de Ayala (1332-1407) jugó un papel importante en la Corona de Castilla, tanto por la vía diplomática, ayudando a afianzar las alianzas con Francia, como por la militar, participando en la batalla de Roosebeke en el año 1382, con una victoria francesa sobre Inglaterra que supuso un gran triunfo económico para la Corona de Castilla, ya que los telares flamencos sustituyeron la lana inglesa por la lana merina castellana, que benefició a los Ayala y a la ciudad de Orduña por las rentas que generaba su paso hasta los puertos del Cantábrico. Peor suerte tuvo en la guerra por Portugal, ya que fue capturado en la batalla de Aljubarrota el 14 de agosto de 1385. Quince meses estuvo preso en el castillo portugués de Óbidos, donde inició su actividad literaria. Allí escribió el "Libro de Cetrería" y algunas partes del "Rimado de Palacio" hasta su liberación tras el pago de un rescate, apoyado por los reyes de Castilla y Francia. En premio de tantos servicios, el rey Enrique III le otorgó el título de Canciller Mayor de Castilla en el año 1398, año en el que inicia una vida retirada y escribe la "Historia de la Casa de Ayala". Al año siguiente mandó erigir el torreón y capilla de la Virgen del Cabello. En la fotografía, el sepulcro del Canciller y su esposa en el torreón de la Virgen del Cabello.
Otro Pedro López de Ayala, homónimo y tercer nieto del Canciller, participó de manera muy destacada en la Guerra de las Comunidades de Castilla, cuando los "comuneros" se levantaron en armas entre los años 1520 y 1522 contra Carlos I, nieto de los Reyes Católicos, procedente de Flandes y autoproclamado rey de España. El Conde Pedro López de Ayala cayó derrotado en abril de 1521 y murió en prisión en Burgos tres años después, lo que provocó el colapso de la Casa de Ayala, que había llegado a tener 6.500 vasallos en Salvatierra, Gauna, Urcabustáiz, Ayala, Llodio, Orozco, Arceniega y sus aldeas. En la fotografía, copia de uno de los pocos escudos que se conservó tras que el Rey de España mandase picarlos de las fachadas de los nobles sublevados como "comuneros".
Las monjas abandonaron el monasterio en el año 2008. En el año 1913, "con las debidas licencias" y "por estar muy deteriorados e inservibles para el culto", vendieron el retablo y frontal góticos realizados en el año 1396 por orden de Pedro López de Ayala y su esposa Leonor de Guzmán. Se subastaron en Londres y acabaron en el Instituto de Arte de Chicago con el nombre de "retablo Ayala", en la actualidad dos de los más estimados de la pintura gótica del siglo XIV. Pinchad en la imagen para verla más grande.

Postdata
El 31 de marzo de 2016 fotografié esta vidriera en la catedral de Toledo, que reconocí como el escudo de los Ayala. Resulta que el Cánonigo Obrero de la catedral entre los años 1530 y 1542 se llamaba Diego López de Ayala, persona de toda confianza del Arzobispo de Toledo Francisco Jiménez de Cisneros.

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