6 de mayo de 2016

Nerva y la vasconización tardía

Claudio Ptolomeo fue un astrónomo, matemático y geógrafo nacido hacia el año 100 en Tebaida, en el actual Egipto y entonces parte del Imperio Romano, y murió hacia el año 170. Trabajó en Alejandría entre los años 127 y 148. Ptolomeo fue el primero que adoptó las medidas de latitud y longitud para localizar geográficamente pueblos y desembocaduras de ríos en su célebre "Geographia". En el Libro II de los ocho de que consta la obra trata de Iberia. El capítulo 5 está dedicado a la provincia Tarraconensis. Ptolomeo indicó que el río Nerva dejaba al oeste a los autrigones y al este a los caristios. También anotó la latitud y la longitud geográfica del río Nerva y de Flaviobriga. En concreto, dejó escrito que el río Nerva estaba a 13 grados y 10 minutos de longitud, y Flaviobriga a 13 grados y 30 minutos. Es decir, el puerto de Flaviobriga estaba situado veinte minutos al Oeste del río Nerva (Nervión), el lugar que hoy ocupa Castro Urdiales.
En el año 2005 Francisco Villar Liébana, catedrático de Lingüística Indoeuropea en la Universidad de Salamanca, y Blanca M. Prósper Pérez, profesora titular de la Facultad de Filología de dicha universidad, publicaron el libro "Vascos, celtas e indoeuropeos. Genes y lenguas", donde dicen que "si nos paseamos por el actual País Vasco español veremos por doquier topónimos de indudable etimología euskérica. Pero, obviamente, eso no es una prueba de que ese estrato toponímico haya estado ahí desde el Paleolítico o el Neolítico...los episodios locales de movimientos de población secundarios son capaces de modificar el panorama toponímico de una zona dejando en él la impronta de su presencia. Si, como la teoría al uso pretende, el euskera hubiera estado asentado ahí desde el Paleolítico o el Neolítico, sería inevitable la presencia de una significativa cantidad de topónimos de etimología vasca ya desde fecha prerromana. Por ello la comprobación de la toponimia realmente prerromana de la zona es imprescindible para establecer la verdadera antigüedad del euskera en el País Vasco y Navarra. Afortunadamente contamos para la Península Ibérica con una considerable colección de topónimos que los geógrafos e historiadores griegos y romanos encontraron aquí a su llegada, lo que nos garantiza su condición de prerromano". Estos autores presentan un inventario de los 87 nombres que se encuentran en los territorios de las cuatro tribus que ocupaban el actual País Vasco español y Navarra (caristios, autrigones, várdulos y vascones), que incluyen los siguientes hidrónimos o nombres de ríos: Aturia (Oria), Deva (Deba), Menosca (Urumea), Nerva (Nervión) y Sauga (Asón). Clicad en la imagen superior para verla más grande.
"Los ríos, cuyos nombres suelen ser fuente sólida de información sobre estratos de población anteriores, carecen de todo indicio de euskeridad. Ni tan siquiera conocemos con seguridad el apelativo que sin duda tenían que utilizar frecuentemente para "río" los hablantes de la lengua paleoeuskérica...Esa misma onomástica tampoco permite pensar que los íberos sean la población ancestral de la zona. En el País Vasco, porque no hay ni un solo topónimo y ni un solo antropónimo íbero...La antigüedad del celta en esos territorios puede considerarse superior a la del íbero y el euskera. Pero tampoco es la población ancestral, como puede deducirse de diversas consideraciones tanto lingüísticas como históricas...El estrato étnico-lingüístico más antiguo tanto del País Vasco como de Navarra es el que presenta en torno al 64% de su toponimia. Se trata de una lengua indoeuropea no celta, sino bastante más arcaica. No es posible asegurar desde cuándo está allí...Un indicio adicional de la profundidad de este estrato es que a él pertenecen los nombres de los ríos cuyo hidrónimo antiguo nos es conocido: AturiaSaugaSauniumMenoscaNerva. Por su parte Deva es probablemente celta. No hay ningún nombre de río ni íbero ni en euskera".
Como dice Joaquín Gorrochategui Churruca, catedrático de Lingüística Indoeuropea en la Universidad del País Vasco, en el capítulo "Las lenguas de los Pirineos en la antigüedad", publicado en el año 2002 en "Els substrats de la llengua catalana: una visió actual", "el País Vasco actual, lo que tradicionalmente se ha llamado Provincias Vascongadas en atención al empleo generalizado del vascuence, presenta en mi opinión un problema arduo. La opinión común sostiene que se trata de un territorio donde la lengua vasca se ha hablado desde época inmemorial, pero varios autores ya se percataron de que no hay pruebas rotundas para defender tal aserción. No tenemos ningún texto indígena y la epigrafía latina imperial ofrece datos que en Álava más bien hacen pensar en una capa céltica de población, mientras que para las provincias costeras de Guipúzcoa y Vizcaya la carencia de onomástica indígena es total. En esto se parecen enormemente a la región aquitana más suroccidental (País Vasco, Landas), es decir, en que la única onomástica documentada es la latina concentrada en algunos focos costeros, como Forua (Vizcaya). Y si viéramos los topónimos de la zona, transmitidos por las fuentes clásicas, como los ríos Nerva (Nervión) y Deva, o ciudades como Segontia Paramica o Tritium Tubolicum de los várdulos, seguiríamos estando en un ambiente claramente indoeuropeo sin asomo de vasquismo. Por eso, algunos estudiosos han pensado que el País Vasco se euskaldunizó en momentos posteriores, probablemente en época visigótica, a partir de zonas indiscutiblemente vasconas. Pero, ¿cuáles eran éstas? Solamente la Aquitania y los Pirineos centrales. La Aquitania occidental no presenta pruebas positivas de vasquismo."
Joseba Koldobika Abaitua Odriozola, licenciado en Filología Vasca por la Universidad del País Vasco, doctor en Lingüística Computacional por la Universidad de Manchester y profesor de la Universidad de Deusto, y Mikel Unzueta Portilla, licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Deusto y técnico arqueólogo del Servicio de Patrimonio Cultural de la Diputación Foral de Bizkaia, en su artículo "Ponderación bibliográfica en historiografía lingüística. El caso de la vasconización tardía", publicado en el año 2001 en el número 26 de Oihenart. Cuadernos de Lengua y Literatura, proponen una hipótesis histórica que explica y verifica el proceso de la llamada "vasconización tardía". "El punto de partida de la reflexión es la amplia presencia de la lengua vasca en torno al Pirineo occidental, ocupando territorios de ambas vertientes y extendiéndose a tierras riojanas y burgalesas a finales de la Alta Edad Media (hasta el siglo XI). Esto, que se trata de un hecho comprobado e ineludible, es habitualmente considerado como parte de un proceso para el que se argumentan dos tipos de realidades. Por un lado, para los territorios históricos del euskera (Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya) se acepta la presencia ininterrumpida desde la Prehistoria de una lengua preindoeuropeas (protovasco). Por otro, se admite la existencia de otros territorios, como son los altorriojanos y los burgaleses, "repoblados lingüísticamente" en la Alta Edad Media. Por tanto, con este razonamiento, tendríamos un territorio nuclear y original para la lengua vasca en el primer caso, y otro, de vasconización altomedieval, ajeno al País Vasco en el segundo. De esta forma se evita plantear la vasconización tardía de los territorios considerados "históricos" basándose en una falsa dualidad lingüísticamente fraudulenta y políticamente interesada".
"Partimos de que estamos tratando de un tipo de lengua preindoeuropea, originada en sus formas arcaicas antes de la llegada de los aportes lingüísticos de la Edad del Hierro, y por tanto ya en uso al menos en la Edad del Bronce (antes 1200 a. C.) en su territorio de procedencia. Una lengua que en el momento de su diversificación dialectal se presenta homogénea y vital al incorporar elementos de aquellas otras que han llegado más tarde al territorio, como las lenguas indoeuropeas y célticas, el latín y luego las lenguas romances; conviviendo y evolucionando con ellas. Es una lengua de la tardoantigüedad que evolucionará y diversificará en los siglos siguientes. Los préstamos romances aportan el punto de arranque de la diversificación y expansión dialectal. Para establecer esta fecha disponemos de un dato de corte: ha tenido que producirse tras la asimilación de los primeros préstamos obtenidos de las lenguas romances, por estar estos incluidos en todos los dialectos. Es por tanto en un fecha tardía, siglo VI o VII, donde debemos situar el punto de partida de la diversidad dialectal y a partir de este momento, establecer la difusión en fechas tardoantiguas y tardomedievales. No hay dialectos, como los conocemos ahora, anteriores a esas fechas. No cabe relacionar, por tanto, a los pueblos prerromanos (vascones, várdulos o caristios) con los dialectos del euskera ya que ambas realidades están separadas, al menos, por seiscientos años de Historia".
"El área de origen de esta lengua matriz, con los aportes ya citados, ha sido establecido para las fechas de los siglos VI o VII en el entorno surpirenaico, en el ámbito de Pamplona. Esto en principio puede sorprender si tenemos en cuenta que para fechas anteriores, siglos I a III los datos sobre una lengua vasca antigua se encuentran mayoritariamente al norte de los Pirineos, con muy escaso y a veces dudosos indicios en Navarra y Álava. Es más, al contrario, al sur de la cordillera existen testimonios evidentes de que se está hablando el latín aportado por Roma y las lenguas de filiación indoeuropea de los pueblos indígenas locales. Esto es palpable en la onomástica epigráfica y en la toponimia antigua aportadas por las fuentes clásicas. Sin embargo, a lo largo de los siglos que van del I al V, la lengua vasca parece haberse consolidado en su entorno pirenaico, con evidencias en ambas vertientes, pero con un mayor asentamiento, a juzgar por el número de ejemplos epigráficos en Aquitania. Solo en un momento tardío pudo pasar a la vertiente sur, donde va a aparecer en los siglos VI y VII en el entorno de Pamplona y desde donde se va a difundir".
"Las causas o motivos para que gentes procedentes de Aquitania llegaran a la zona alta de Navarra no han de faltar. Así, a lo largo de los siglos V y VI la situación en el entorno del Pirineo occidental se caracteriza por la ausencia de un poder político estable y por la continua presión de los pueblos merovingios y visigodos sobre sus flancos. En estas circunstancias, no sería de extrañar que gentes portadoras de la lengua vasca, ya obligadas por las circunstancias, ya aprovechando la situación de vacío de poder al sur del Pirineo, ocupasen la zona alta de Navarra en un primer paso de dispersión demográfica y expansión lingüística. En lo relativo al territorio del País Vasco el avance de la lengua vasca en sus diferentes dialectos se ha hecho siguiendo el eje Pamplona-Vitoria sobre una antigua calzada romana, para desde allí ascender hacia la costa. Sigue, por tanto, una trayectoria "urbana" que va por la principal vía de comunicación y desde los principales núcleos de población hacia las entidades menores y más apartadas".

Postdata

Muy recomendable es el documental titulado "La euskaldunización tardía", emitido en ETB2 el domingo 3 de julio de 2016 y disponible en ETB a la carta.

4 comentarios:

Joseba Abaitua dijo...

Juanma: Estoy muy de acuerdo en casi todo lo que has recogido en tu entrada. Pero tengo una discrepancia grande con esta frase "Los ríos eran los límites naturales entre los territorios que ocupaban las distintas etnias." Estoy en desacuerdo con dos aspectos:

1. Los ríos del País Vasco, salvo en su desembocadura y con la excepción del Ebro por el sur, no son límites reales para el tránsito de contingentes humanos. Es cierto que parecen marcar límites convencionales, pero David Peterson me hizo notar que con frecuencia son las cuencas fluviales las que se reparten, más que los márgenes de uno u otro lado del río. Es decir, los espacios donde vierten las mismas aguas se agrupan hasta los límites que marcan las divisorias de aguas, en las que se hallan los lindes entre poblaciones vecinas. Eso se ve por ejemplo en la distribución dialectal de la cuenca del Deba: en el Alto Deba toda la comarca comparte la misma variedad, desde el fondo del valle hasta las divisorias de aguas. Peterson se refería a la divisoria entre las aguas del Ebro y Duero en la Bureba que para él es una frontera antigua y de consecuencias importantes.

2. ¿Distintas 'etnias'? Ptolomeo no tuvo ningún conocimiento fiable de las etnias prerromanas. Su geografía tenía como objetivo identificar 'poblaciones' agrupadas por gentilicios convencionales, atendiendo a criterios administrativos, no étnicos (cf Mikel Unzueta, ver ref 2.1 abajo). La historiografía más reciente no encuentra marcadores étnicos que corroboren de manera nítida las distribuciones de los geógrafos grecolatinos (ref. 2.2.). En nuestro caso, el mito del trifinio ha viciado enormemente la visión que tenemos del País Vasco en la Antigüedad. Ha perdurado la de Ptolomeo, por ser la más afín con la redistribución medieval del territorio. Pero como sabes no coincide con la de Plinio ni con la de Estrabón. No parece que se puedan extraer deducciones étnicas de ninguna de ellas.

Estas son las referencias:

2.1 Geografía y lexicografía de ‘trifinium' (25/03/2014) http://blogs.tophistoria.com/trifinium/geografia-y-lexicografia-de-trifinium/

2.2 Vettonia, ¿realidad indígena o construcción romana? (13/03/2014).
http://blogs.tophistoria.com/trifinium/vettonia-realidad-indigena-o-constructo-romano/

Juan Manuel Pérez de Ana dijo...

Muchas gracias Joseba. He corregido esos dos errores en una única frase. He eliminado la frase al completo.

Jesús Ángel García dijo...

Estimados amigos:
Estoy totalmente seguro que caristios, várdulos, autrigones y berones eran etnias celticas, y que la vasconización es tardía. No solo los nombres de las mansiones que discurren desde la Asturica-Burdigalam en tramo entre Virovesca a Pompelone, que en siglo II ya mencionó Ptolomeo, si no también su cultura que podemos relacionar con otros pueblos nítidamente celtiberos.
Lo peor de todo, es que se sigan manteniendo las hipótesis de Prestamero, que creía que la Tierra tenia 6000 años, porque así lo decía la Biblia; y que intentos unos tras otros de pasar la ruta 34 del Itineario Antonino por Pancorbo, sea un fiasco.
A finales de 2010 publique un estudio sobre la ruta 34 en su tramo Virovesca-Pompelone, con un título muy concluyente: "La Asturica Burdicalam no pasaba por Pancorbo". Pedí las cartas arqueológicas de San Millán de Yecora y Treviana (La Rioja) me contestaron que estaban en estudio y cuando finalizarían me informarían. En Octubre de 2011 me contestaron que habían encontrado 19 yacimientos que abarcaban desde el bronce, pasando por el Hiero, romano y romano bajo imperial; de tal manera que confirmaba mi hipótesis que desde Briviesca venia un camino antiguo que pasaba por Treviana y se dirigia por la margen izquierda del rio Tirón al paso de las Conchas de Haro por Haro, alli en el Barrio las Bodegas de Haro se cumplián las distancias de 26 millas ( aproximadamente 40 km.) que separaban según la ruta 34 Virovesca de Deobriga. A menos de 800 metros se encuentra el Puente de Briñas en el Meandro de Tondonía donde existieron dos pueblo Dondon y Tondon enfrente de Briñas:
www.deobriga.com/Iter34/virovesca-pompelone.pdf

Jesús Ángel García dijo...

En 1994, Andoni Saenz de Buruaga publicó un trabajo sobre el culto precristiano del Monte Bilibio en Haro, ya que lo asociaba con una lápida romana aparecida en Angostina (Álava) al dios Baelibio. Como sabéis en 1799 apareció una lápida romana en Alegría de Álava al dios Tulonio que podemos relacionar con el Monte Toloño, ya en el siglo XIX la Real Academia de Historia sospechaba que entre Treviño y el Ebro podría encontrarse un Santuario Celtibero
Pues bien, en la otra orilla del Ebro en el Meandro de Tondonía a la vista del Monte Toloño y el Monte Bilibio se encuentra un SANTUARIO CELTIBERO, que se relaciona estructuralmente con el altar celtibero de Ulaca (Ávila) ambos miden de altura 210 cm. tienen escalinatas y escaleras, y pila de sacrificios, en el caso de Ulaca tiene otra contigua que recogía la sangre, y en el caso que Santuario que nos ocupa podemos probar que también existio otra pila que tenia la misma función que la de Ulaca, además contiene una marca de Luna Celtibera que se relaciona con el collar celtibero de Clares que nos habla de Solsticios y Equinoccios, El Solsticio de Invierno en ocaso se proyecta sobre el Monte Toloño poniéndose en paralelo con su cumbre, y en su orto se proyecta sobre el Monte Bilibio:

http://santuarioceltibero.jimdo.com/

Como dijo Abasolo en el caso de Deobrigula que su significado era "Ciudad de los Dioses" sabiendo que el toponimio coincide con Deobriga, nos encontramos con la masión de Deobriga Autrigona, porque no solo coinciden las distancias a Briviesca, también a Pamplona, asunto que no se da en ninguna orilla del Ebro, tan solo en este lugar; como podéis comprobar en mi estudio de 2010.
Aunque todo lo podéis ver aquí:

http://www.deobriga.com

Mi conclusión es que culturalmente el Norte de España estaba relacionado culturalmente con las tribus celtiberas, que sus nombres son célticos.
Que contrariamente a lo que sostiene Juanma yo si que creo en la Geografia de Ptolomeo cuando dice que en la mitad del rio Ebro al oriente entre Ebro y los Pirineos (antiguamente la Sierra del Toloño estaba considerada los Pirineos) osea después del paso de las Conchas de Haro, se encuentran los caristios y también creo en la de Estrabón cuando dice que encima de los Berones viven los Vardulos; muy sencillo, porque la frontera entre los caristios, los autrigones, los várdulos y los berones, se encontraba en el monte Toloño; y recordemos que los Santuarios se situaban en la frontera de las tribus culturalmente afines.
Milagrosamente este importante Santuario coronado por un Enebro de unos doscientos años de antigüedad, y que pudiera provenir de generaciones anteriores de otros Enebros en ese lugar, lleno de cazoletas y hoyos rituales, ha llegado a nuestros días, y sin duda es la llave para desentrañar tantos desatinos.