7 de enero de 2012

Lucanus cervus

El escarabajo ciervo volante (Lucanus cervus) es el coleóptero europeo más grande. Los machos llegan a medir 8,5 centímetros de longitud y son bastante más grandes que las hembras, en parte por el mayor tamaño de sus mandíbulas, que emplean en las luchas por el acceso a las hembras. Cuando vuelan los adultos durante su corto periodo de vida de 15-30 días, durante los meses de julio y agosto, son realmente impresionantes. Son animales de hábitos nocturnos, pero fáciles de ver al atardecer, cuando comienzan a estar activos. Durante el día permanecen quietos sobre las ramas de los árboles. Está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.
Está presente en los bosques caducifolios de todo el País Vasco, excepto hayedos, según el artículo de Eider Ruiz Manzanos "Nuevas localizaciones de Lucanus cervus Linnaeus (1758) para el País Vasco (España) (Coleoptera, Lucanidae)", publicado en el año 2005 en el Boletín, Sociedad Entomológica Aragonesa. Las larvas se alimentan durante 1-5 años de madera en avanzado estado de descomposición, por lo que dependen directamente de la conservación de la madera muerta en los bosques, casi siempre muy escasa debido a la gestión forestal que se realiza, que evita concienzudamente su generación y presencia, mediante entresacas que eliminan los árboles muertos o enfermos, para evitar la propagación de las llamadas plagas y enfermedades forestales. Las larvas pueden alimentarse de la celulosa de la madera gracias a su simbiosis con bacterias intestinales que consiguen digerirla. Una larva de un gramo consume 22 centímetros cúbicos de madera al día, por los que, como el resto de los insectos saproxilófagos, el ciervo volante cumple un importante papel al reciclar la madera muerta. Las larvas alcanzan los 10 cm de longitud antes de la pupación.

4 comentarios:

Guillermo Elderberry dijo...

Qué insecto más masivo. Mi padre me cuenta que por aquí por La Mancha, cuando él era pequeño (años 50) solía haber ciervos volantes, él mismo vio alguno. Ahora ya ni se les oye, en caso de que hagan ruido al volar. Una pena. Así que nada, ¡a conservar se ha dicho!!
Un saludo.

Salomé Guadalupe Ingelmo dijo...

Potentes, originales y elegantes: uno de mis coleópteros preferidos junto a las cetonias. Besos.

Azahar dijo...

hola Juan... recogiendo información sobre los ciervos voladores me he topado con tu blogg.. Un amigo y yo estamos echando a andar un huerto en las inmediaciones de Oviedo, una zona medio rural... Limpiando la huerta hemos sacado un montón de madera podrida y pensando en las Vacallorias (como se les llama por aquí) las hemos acumulado en una esquina con la esperanza de atraer a estos pequeños y adorables coleópteros... Sin embargo por lo poco que he visto por internet no me parece que la empresa vaya a obtener muy buenos resultados.... Se te ocurre algún consejo? La finca linda con un pequeño bosque en la que tenemos varios robles... en fin si te animas a contarnos algo te estaríamos muy agradecidos.... un abrazo. Te dejo el link del blogg: http://yonkihuerto.blogspot.com/

Juan Manuel Pérez de Ana dijo...

Hola Azahar:

No sé lo suficiente al respecto como para poder ayudarte. Lo siento.