3 de enero de 2012

Ilex aquifolium

El acebo (Ilex aquifolium), gorosti en euskera, es un arbolillo relativamente común en Sierra Sálvada y el resto del País Vasco, aunque en un territorio tan humanizado desde hace tanto tiempo es difícil encontrar bosquetes y lo más normal es encontrar grupos de árboles cuyo número puede contarse con los dedos de las manos. Tengo un especial afecto por esta especie arbórea, creo que porque, siendo adolescente, participé en las "campañas del acebo" del Grupo Ecologista Vida Verde, de Sestao (Bizkaia). Por estas fechas navideñas preparábamos carteles que luego pegábamos por las paredes de las calles de Sestao, una cosa de lo más común en el País Vasco por entonces (hace unos 25 años). Con ellos pretendíamos concienciar a los vecinos del pueblo de la necesidad de no cortar árboles ni ramas para los adornos navideños. Quiero acordarme también de Francisco Javier Sánchez García y Pedro Perales Mantecón, líderes por entonces del Grupo Ecologista Vida Verde, que nos ayudaron a crecer como personas en un entorno poco propicio para ello, con problemas de paro, fracaso escolar y drogas en un ambiente muy viciado por el terrorismo de ETA y sus reivindicaciones políticas. Incluso publicamos una revista llamada "Ilex", primorosamente maquetada por Roberto González Luis, que alcanzó bastante popularidad en la comarca del Gran Bilbao y que fue donde primero pude expresar lo que pensaba sobre la caza, la contaminación o la explotación forestal.
Estas fotografías fueron tomadas en Angoño, Junta de Villalba de Losa (Burgos) un 12 de enero. El acebo está protegido por la Ley de Conservación de la Naturaleza del País Vasco que creó el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas. Está incluido en la categoría De Interés Especial. Por ello, está prohibida la corta de árboles y ramas de este árbol sin la correspondiente autorización.
No todos los inviernos es fácil encontrar árboles con tantos frutos como tiene este de la fotografía, muchas veces la única nota de color durante el invierno en los bosques autóctonos de Sierra Sálvada y el resto de los Montes Vascos. Sus hojas perennes y pinchudas proporcionan refugio y sus frutos alimento a varias especies de aves y mamíferos.

1 comentario:

Salomé Guadalupe Ingelmo dijo...

Hace escasos días me encontraba debajo del enorme acebo que crece a los pies de La Chorrera: soberbio. Abrazos.